El blog se muda


Pues eso, que he dado un paso más y del blog actual me he pasado a una página web.

¿Por qué me meto en este nuevo "fregao"? Porque en una web lo tengo todo junto: blog, galería de fotos, artículos y noticias varias, ... de manera que no haya que ir saltando de una url a otra para poder verlo todo. Además, tendré más control sobre ella, de modo que pueda publicar las cosas más a mi gusto, o como lo considere oportuno.

En ella podréis encontrar todo lo que he ido publicando en este blog hasta el día de hoy, incluidos los comentarios, así como una galería de fotos, la cual espero ir complentando poco a poco, de momento está vacía porque estoy haciendo una selección de "fotos dignas".

Así que después de casi cinco meses, este blog, tal y como le conocéis dejará de ser actualizado. Ni lo voy a eliminar, ni voy a borrar su contenido, pero todo lo nuevo que vaya surgiendo lo podréis ver en:

www.perdidoenlafotografia.es

Espero seguir encontrándoos en la nueva dirección y que os guste todo lo que en ella encontréis.

Muchas gracias!!!!!

Semana 17


Diógenes de Sinope fue un filósofo griego que vivió entre los años 412 y 323 a.C. Perteneció a la escuela cínica, por lo que también era conocido como Diógenes el Cínico, pero ese no era su único apodo. En vida se caracterizó por su austeridad y renuncia por todo lo material, hecho que le llevó a ser denominado también como Diógenes el perro. Con este apodo os podéis hacer una idea de cómo vivía y en qué condiciones iba diariamente. De ahí que la sociedad médica decidiera poner su nombre al conocido síndrome, consistente en vivir acumulando multitud de enseres y con un abandono total de la salubridad personal, el "Síndrome de Diógenes".

Tras esta reseña histórica os estaréis preguntando qué sentido tiene haberla puesto para el post de la semana. Como he dicho al principio, Diógenes, además de ir hecho una piltrafilla todo el día, también era filósofo. Para aquellos de vosotros que, como yo, no dominen la historia de la filosofía y se quedaron Platón, Aristóteles, Kant, ..., es decir en los que se estudiaban en el antiguo BUP, el filósofo Diógenes no os sonará de nada, al igual que a mi. Pero, ¿a que habéis oído alguna vez la frase "el movimiento se demuestra andando"?. Supongo que sí. Pues, esa frase era "suya". La expresó para rebatir las ideas de otro filósofo de su época, Zenón de Elea, que defendía que el movimiento físico no existía.

No voy a entrar a discutir, de manera filosófica, si el movimiento existe o no. Para mí existe, porque para escribir estas palabras tengo que mover mis dedos sobre el teclado. Para hacer la fotografía me tengo que desplazar y ejecutar una serie de acciones que para nada son estáticas. De hecho, cuando en un grupo alguien pregunta: "¿nos movemos?", casi siempre suelo contestar en plan de broma, que el mundo está en continuo movimiento. Seguro que alguno de vosotros tiene una visión diferente sobre el movimiento -físico-, pero no voy a entrar en más interpretaciones.

En lo que sí estaremos de acuerdo todos, o al menos eso espero, es que la fotografía es una ciencia o arte consistente en captar un momento, un instante. Con serie continuada de fotografías podemos lograr una película, pero con una única foto mostramos una situación obtenida en un segundo concreto, en una décima concreta, en una milésima concreta.

Podemos pensar que la fotografía nos va a servir únicamente para congelar unos determinados recuerdos, describir un espacio y lugar tal cual es. Pero la fotografía es mucho más y, con ella podemos conseguir diferentes efectos, interpretaciones, sensaciones, sentimientos, .... 

En algunas imágenes de semanas anteriores, he intentado jugar con la apertura del diafragma y el concepto de la profundidad de campo, intentando conseguir un enfoque selectivo, es decir, destacar un elemento concreto del resto de los que componen la fotografía. Este recurso, interesante y llamativo, que a mi personalmente me gusta mucho, no es el único que se puede conseguir con una cámara.

Si jugando con el diafragma conseguimos mayor o menor nitidez y, mayor o menor profundidad de campo -sujeto a otros factores adicionales-, jugando con el obturador conseguimos efectos de movimiento. El obturador, por si alguien no lo sabe, es el dispositivo de la cámara que controla el tiempo durante el cual el sensor de la cámara -o el carrete, en las antiguas- está recibiendo luz.

Con velocidades de obturación rápidas conseguimos congelar la imagen, pero ¿qué se consigue si la velocidad de obturación es lenta? Dependiendo de cómo sea de lenta dicha velocidad, del pulso que tenga cada uno y de si disponemos o no de trípode, podemos conseguir que la foto salga trepidada, y eso no expresa movimiento, aunque la foto esté por completo movida. Pero si la velocidad está bien ajustada o, tenemos un trípode sobre el que colocar nuestra cámara, podemos conseguir que la fotografía obtenida traslade la sensación del movimiento que se está produciendo en el objeto retratado.

¿Qué sensación os transmite la foto de esta semana? Espero que, lo primero os haya venido a la cabeza es que el molinillo se estaba moviendo, que el día que fue fotografiado hacía el suficiente viento como para hacerlo girar (os puedo asegurar que así era). Luego, podréis entrar a valorar si la foto es regular, mala o muy mala, pero creo que nadie podrá discutir que no indica sensación de giro.

Con el ejemplo de la fotografía de esta semana, vemos que podemos captar el movimiento producido por un objeto, dejando el fondo estático. Pero, también, se puede aplicar la técnica del barrido, técnica muy interesante -y más complicada-, consistente en dejar estático un objeto que se está moviendo, mientras que es el fondo quién nos muestra el desplazamiento.

Asimismo, con la velocidad de obturación podemos captar el paso del tiempo y, una muestra muy clara es cuando se fotografían estrellas, al quedar reflejada su estela en la imagen.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd.- Os paso una información que me han enviado, por si a alguno le interesa y se quiere pasar.

Tema: Timelapses
Día 20/02/2012 Aula 4 Centro Cultural Pablo Iglesias de Alcobendas a las 19:00h
Ponente: Luis Caldevilla

Y por si no podéis ir, pero os interesa el tema, aquí va un enlace con un curso similar.
http://luiscaldevilla.com/blog/tutoriales/curso-de-timelapse-bbk/

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/4
Velocidad:1/30
Distancia focal: 28 mm

Licencia Creative Commons

Semana 16


Esta semana sí que he podido salir a la calle con la cámara a cuestas. Tampoco ha sido como para tirar cohetes, pero tanto la cámara como yo teníamos mono de estar haciendo fotos a cielo abierto. El salón de casa ya se nos quedaba pequeño y, las ideas no fluían lo suficiente como para sacar algo decente.

Esta semana he estado de "reportero deportivo". No, no he ido a ningún estadio de fútbol, ni a ningún pabellón de baloncesto. Ni tan siquiera he estado siguiendo el campeonato de España de petanca. Tampoco me han pagado por el reportaje fotográfico, ni van a publicar las fotos en ningún medio de comunicación. He hecho de reportero deportivo propio, personal e intransferible, ¡qué pasa!.

Ayer, domingo, el Club de Atletismo Popular de Alcobendas celebró el XIX Cross Escolar, que se dice pronto, ya 19 -por si a alguno le cuesta leer los números romanos, jejeje-. Y ya que uno tiene un hijo en edad escolar, pues por qué no le íbamos a apuntar a tal evento, sobre todo cuando en la anterior carrera, celebrada unos meses antes, se lo había pasado tan bien.

Aunque, todo sea dicho, su participación la pusimos en dudas hasta casi el último momento. Las temperaturas habían bajado tanto en los días previos a la carrera, que exponer a un niño pequeño a ese posible frío, podía suponer un riesgo para su salud y, una irresponsabilidad por parte de los padres. Afortunadamente, el día amaneció no tan gélido y, sobre todo, con muchísimo menos aire. La sensación térmica era más "agradable" y, por lo menos, se podía estar en el parque donde se celebraba el cross, naturalmente, bien arropados con un buen abrigo, guantes y gorro.

El caso es que el tiempo decidió dar un ligero respiro y, el parque se llenó de participantes de todas las edades y, por supuesto, de acompañantes, éstos sí que en un rango muchísimo más amplio en cuanto a los años, porque había desde hermanos pequeños hasta abuelos.

Por mi parte, cogí la cámara y, le monté el teleobjetivo (un 55-300mm). Tenía más o menos claro lo que quería fotografiar. Naturalmente, a mi hijo con su dorsal y, preparado para la acción. Pero, esta semana, él no iba a ser de nuevo el protagonista del post. Quería fotografiar elementos distintos, desde ángulos diferentes. Claro que fotografié a los niños corriendo, pero esas imágenes son más comunes y más fáciles de reconocer. Por eso, decidí fijarme en las zapatillas de los participantes y, casi bajar hasta el suelo para hacer las fotos. Una zapatilla es algo muy común, sí, pero cuando se juntan muchas para echar una carrera, pueden formar un cuadro peculiar. No tuve mucho tiempo, porque había un hijo al que atender, pero alguna fotografía se ha logrado salvar de todo el calzado que retraté.

Una hora después de haber llegado al parque (como véis, no dispuse de muchos minutos fotográficos) todo había terminado. Las familias, que allí se encontraban, emprendían el camino de vuelta a casa, cada una por un sitio distinto, cada una a un ritmo diferente. La mañana de las carreras había finalizado, no sin antes, recibir una maravillosa noticia por parte de un buen amigo, ¡enhorabuena, July!

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd.- Mi hijo quedó en el puesto 37 de 68 participantes. En la anterior carrera, entró el antepenúltimo, por lo que este puesto supone una buena progresión. Eso sí, fue el primero de su colegio en su categoría ;-). De todos modos, ¿a él eso le importa? Pues, lo mismo que a mi, es decir, nada, porque lo importante es que él volvió a casa muy contento, sobre todo con los premios que le dieron: una lata de Acuarius, que casi se pimpló entera nada más dársela, una lata de Coca-Cola Zero, que según nos dijo: "no puedo beberla porque me pica en la garganta" y, una braga térmica con el logotipo del CAP, que como no le quedaban manos para sujetarla, se la colocaron en la cabeza y, pensaba que era una especie de gorro raro.

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/6,3
Velocidad:1/320
Distancia focal: 300 mm

Licencia Creative Commons

Semana 15


La niña bonita, que dirían en el bingo al cantar el número del post de esta semana. Y otra semana más con foto de estudio, es decir, en el salón de mi casa.

Ya me he quedado a gusto, o casi. Ya he conseguido sacar un primer plano del ojo de mi hijo. La foto que puse hace unas semanas fue una mera aproximación, que únicamente me sirvió para querer, con más ganas si cabe, hacer una foto de este tipo. Y no había más que comprar una cosilla y ¡ya está!.

Miguel Ángel, seguidor y asiduo comentarista de este blog, me dio la pista enviándome por email una foto similar del ojo de su hijo. Tras los apuntes técnicos de cómo la había realizado él, no tenía más que buscar el momento para reproducirla yo mismo.

Pensaréis que es fácil una foto de este estilo. Pues permitidme que me ría un poco, jajaja, o tururú, como decía mi padre.

Ponéos en situación. Un niño de tres años y medio al que le pides que se siente en una silla y se esté muy quieto, mientras su padre, cámara en mano, se acerca a unos 10 centímetros de su ojo. Cuando no movía la cabeza para alejarse de la cámara, la movía para poder ver mejor la tele -método de distracción elegido por el padre, o sea, por mi, para intentar que estuviera inmóvil-, y cuando no, lo que quería era ver el resultado.

Venga, pues a cambiar de localización. En lugar de una silla, mejor el sofá, que así puede tener la cabeza apoyada. Tampoco. Sigue moviendo la cabeza y, me resulta más complicado colocar el trípode a una distancia tan cercana en esta nueva localización. Y para más inri, cuando consigo que esté un par de segundos totalmente quieto, empiezo a enfocar a la pupila y, ¿qué sucede? pues qué va a suceder, que empieza a mover el ojo de un lado a otro, con lo que conseguir un enfoque (manual, nada de automático) perfecto es una odisea. Así que, si detectáis fallos de enfoque, que los hay o habrá, no lo achaquéis a lo malo que pueda ser el fotógrafo, vale a eso también, sino a lo complicadísimo que me resultó esta sesión fotográfica. ¡Y yo que me las prometía tan felices! Para que luego digan que la fotografía es fácil, no os imagináis cómo me tenía que colocar para coger bien su ojo, que si más abajo, que si más arriba, que si a la derecha, que si haciendo un tirabuzón con medio mortal hacia delante, ...

Por cierto, creo que ya ha recuperado por completo la visión en ese ojo, porque a pesar de que puse el flash a la mínima potencia permitida, no le hice una única foto, sino que le hice más bien unas 20 ó 25. En mi descargo, os diré que después de cada foto, le preguntaba si le molestaba el flash, pero lo único que quería era poder ver la televisión sin nada que se interpusiera entre la pantalla y él. En alguna ocasión, en lugar de contestarme sí o no, lo que me decía era: "papá, ¿has acabado ya?" Y yo: "una más, Hugo, sólo una más".

Si os fijáis en los datos EXIF, veréis que he utilizado mi objetivo 50mm 1.8 fijo. Una maravilla de objetivo. No tiene motor de enfoque, por lo que tengo que ser yo con mis ojos miopes quién logre el foco perfecto en la fotografía. En estas sesiones de estudio me estoy hartando a usarle y, con cada foto que saco, estoy más contento de este regalo.

¡Ah! No he utilizado Photoshop para realzar el azul del ojo. Los que conocéis a Hugo, sabréis que sus ojos no son tan azulados, pero a esta foto, le he dado los retoques que le hago a todas, un poco de brillo por aquí, un poco de contraste por allá, ... Y, de todas formas, ¿no le quitan las arrugas a la Preysler?

Una última cosa. La publicidad. Ya no está. Ya os dije hace un par de semana que, igual que la ponía, la quitaría. Aunque en este caso, no ha sido por voluntad propia. Ha sido Google quién ha decidido cerrar el grifo, porque ha detectado "clicks inválidos".

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Datos EXIF
ISO: 100
Apertura: f/1,8
Velocidad:1/160
Distancia focal: 50 mm

Licencia Creative Commons

Semana 14


¡Buf! Está siendo un inicio de año raro, distinto, incluso, en algunos momentos, complicadillo. Sí, ya sé que llevamos 23, bueno, ya 24 días del año, pero creo que por primera vez en mi vida me veo afectado de lleno por la dichosa "cuesta de enero". No, las compras navideñas no han hecho mucha mella en mi ajustada economía, ni tampoco me he unido a la larga lista de gente que ha perdido su empleo o no encuentra uno -y me toco la cabeza para que eso no ocurra, o tarde mucho en ocurrir-. Sin embargo, en otros aspectos, este enero de 2012 sí que está teniendo una pendiente con un porcentaje más alto que el de años anteriores.

Y, claro está, la fotografía no iba a ser una excepción. No sé cómo se me pasan los días de la semana, pero cuando me quiero dar cuenta, ya estamos a domingo por la tarde y hay que hacer la selección de fotos para la entrada de la semana siguiente. ¡Pero si sólo he cogido la cámara un día! Bueno, pues habrá que salir con lo que se tenga, aunque sea poco y/o malo. Hasta el año pasado, solía disponer de dos o tres días para hacer fotos, pero en enero, ¡ay, en enero, uno y gracias!.

Ya os dije la semana pasada que tendríamos una serie de fotos de "estudio" y, aquí va la segunda captura de la tanda: una rosa.

En esta ocasión, me he centrado en un centro de flores secas que lleva en nuestra casa desde que me casé, hace ya 6 añazos, bueno, me quedan cuatro días, pero para el caso ... El motivo de la foto ya lo tenía, ahora había que echarle imaginación y ver qué sacaba o qué no sacaba de él. Y, para ayudarme a elegir y decidir, monté en la cámara, más concretamente, en el objetivo, mi última adquisición fotográfica: una lente de aproximación.

¿Que qué es una lente de aproximación? Pues son unos cristales que actúan a modo de lupas, de ahí lo de aproximación. Es un añadido que se une al objetivo para acercar el motivo de la fotografía sin afectar a la distancia mínima de enfoque. Sirve para realizar fotografías macro, cuando los objetivos que se poseen no cumplen con esa característica.

¿Que qué es una fotografía macro? Bueno, yo creo que este término es fácil. ¿Cuántos de vosotros no habéis oído este término nunca? Una macro es una fotografía que capta elementos muy pequeños, en concreto, más pequeños que el sensor de la cámara. Seguro que todos habéis visto infinidad de imágenes de este tipo. Son fotografías de insectos, de pistilos de una flor o, de detalles muy concretos y minúsculos de una joya o de cualquier otro elemento.

Y, ¿qué tiene que ver eso con la rosa que he fotografiado? Ni es un insecto, ni aparecen los pistilos, ni hay ningún detalle minúsculo que merezca la pena agrandar para darle relevancia. Pues estáis en lo cierto, no puedo rebatíroslo. Pero en mi descargo diré que, a pesar de no tener la rosa ningún elemento destacable, sí que he conseguido sacarla más grande de lo que realmente es y hacerla a ella el centro principal de la fotografía. Sin una lente de aproximación y con los objetivos que tengo a mi disposición, la rosa habría salido dentro de un conjunto más amplio de flores, sin apenas importancia.

Por cierto, ¿os habéis fijado en esos hilillos que hay en los pétalos? ¿Sabéis lo que son? Pues, sí, es polvo, y podéis verlos gracias a la macrofotografía. Jejeje, si llego a saber que salen a sí de claros, le habría pasado un trapito antes de hacer la foto.

Y como me ha gustado esto de la fotografía macro, mañana que es fiesta en Alcobendas y yo he cogido el día libre -para estar con mi hijo-, voy a aprovechar para realizar alguna prueba más con la lente de aproximación. Lo primero que se me viene a la cabeza es una foto de su ojo, es decir, lo que intenté mostraros hace unas semanas, pero esta vez fotografiando sólo el ojo, no el ojo y media cara más. Aunque en este caso, lo complicado será conseguir que pose el tiempo suficiente como para poder enfocar bien y hacer alguna foto decente. La semana que viene sabréis si lo he conseguido o no.

Como habréis podido ver, he vuelto a cambiar el diseño del blog. ¡Renovarse o morir!. Y, seguro que os habéis fijado en el apartado "¡Es tiriste pidil...! que hay a la derecha. Sí, ya sé que la semana pasada os comenté que mi idea era que este añadido no os molestara y, de ahí que lo pusiera abajo del todo. Pero -dichosos peros-, este fin de semana, unos amigos me han dicho que, estando donde estaba, no se acordaban de que tenían que ayudar a la causa y que sería mejor que lo hiciera más visible, porque de otro modo leerían la entrada y se irían hasta la semana siguiente sin haber chutado en el reclamo. Así que, he buscado otra alternativa, y la que más me ha convencido es la que estáis viendo, o sufriendo. Es más invasiva, quizás más "molesta", pero si queréis pasar de ella, se puede enseñar a la vista a omitirla, aunque espero que no sea así, que un pinchacito de esta medicina no hace daño a nadie ;-)

Y un último detalle, justo debajo de los datos EXIF de la fotografía, aparece una imagen. Dicha imagen representa los derechos de la entrada, tanto texto como la fotografía. Pero, nada de copyright ni similar. Es una licencia de libre uso para todo aquel que quiera coger la foto y utilizarla donde disponga, con la única condición de que me lo comente previamente. Después de lo de Megaupload, los derechos de autor, la propiedad intelectual y toda esa leche, yo he decidido que todo aquel que quiera una fotografía mía, podrá disponer de alla libremente, sin más parafernalias.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Datos EXIF
ISO: 800
Apertura: f/5,6
Velocidad:1/60
Distancia focal: 55 mm

Licencia Creative Commons

Semana 13


Semana 13 ó semana 12+1, como diría Ángel Nieto. ¿Me considero una persona supersticiosa? Pues, en general, yo no me definiría como tal. No me importa pasar por debajo de una escalera; no me importa que se cruce un gato negro por delante de mi; no me importa que se derrame sal encima de la mesa; me da igual si no me como las 12 uvas. Eso por el lado negativo. Por el lado positivo, no creo que se vayan a cumplir mis deseos por lanzar una moneda a un pozo o una fuente (y menos en estos tiempos, que la cosa está "mu achuchá"); ni que no me vaya a pasar nada malo si toco mi cabeza, digo, perdón, madera; ni que se produzca un milagro frente a mi si rezo; ni tampoco creo que cruzando los dedos obtenga unos resultados maravillosos.

Sin embargo, con los números, sí que reconozco que soy un poco maniático, creo que no llego al nivel de supersticioso, pero maniático, sí. No, no llego al extremo de no nombrar un número concreto o, rechazar cosas porque lleven algún dígito en particular. Pero si puedo elegir, prefiero un 3 a un 4 ó, un 8 a un 7, por ejemplo. Podría decir que, esta manía viene de cuando jugaba al fútbol. Normalmente, siempre solía llevar los mismos dorsales: el 2, el 3, ..., el 12, el 15 -que uno también ha calentado mucho banquillo-. Y cuando me daban algún otro, que no era el habitual, o me salía todo mal, o me lesionaba ... Esperad, quizás eso no fuera culpa de los números, quizás fuera porque yo era un poco tuercebotas, pero cuando eres pequeño, o no tanto, ni te planteas esa posibilidad y, sí el que ha sido por "causas ajenas" a uno mismo. El caso es que de joven -de más joven que ahora, quiero decir- le cogí más cariño a unos números que a otros y, esa querencia continúa aún en estos días, pero, como ya he dicho antes, sin obsesionarme y sin rechazar radicalmente algo por su numerología.

En cualquier caso, que ya estoy en la semana 13 (en negrita, por si quedaban dudas), que vamos avanzando poco a poco juntos y, que aunque el final del proyecto está todavía lejano, aún tengo ganas de seguir dándoos la tabarra con las fotos y los textos.

Fotográficamente hablando, la semana pasada fue muy importante para mi. Una asociación cultural de Alcobendas ha organizado una exposición, a raíz de un concurso fotográfico que empezó en el mes de noviembre. Allá que fui yo, presentando tres fotografías: foto, foto, foto. Lo hice sabiendo que no ganaría, pero quería dar un paso más, quería mostrar mis fotos a gente desconocida, que mirara las imágenes con ojos imparciales y que, al no conocerme, no estuviera casi en la obligación de alabar lo que hago.

Como ya he dicho, no he ganado el concurso. Ni siquiera he quedado entre los tres primeros, pero de las tres fotografías presentadas, han sido elegidas dos como finalistas dentro de las 25 que se muestran en el conjunto de la exposición. Algún mal pensado dirá: "Seguro que se han presentado 26 fotos en total". Pues no, se han presentado más de 100 y, de todas ellas, dos de las mías están colgadas en la pared.

La exposición ha sido, además, una excusa para quedar con unos amigos y pasar con ellos la tarde-noche. En realidad, lo que se dice ver la exposición, la vimos muy rápidamente, sobre todo porque, los niños, como niños pequeños que son, no hacían más que corretear por la sala, y aunque había poca gente, no queríamos que nadie se molestara o que nos llamara la atención y nos pusiera la cara colorada. Así que, yo, que me las iba a "dar de entendido" y pensaba explicar los detalles técnicos de las fotos, me tuve que reprimir y dejar mi disertación para otro momento, jejeje, pero que conste que me la guardo para otro día.

Una vez en casa, los niños directos a la habitación a jugar, desperdigando todos los juguetes habidos y por haber (¡quién inventaría el Lego!) y, los padres, como el Plus, al salón, a charlar de sus cosas. ¡Jajaja, qué bella utopía!, cada dos por tres teníamos que detener la conversación porque éramos reclamados para montar una torre, o jugar con animales o pedirles que no gritaran tan alto, ..., vamos, lo normal.

Y, ¿alguien se puede resistir a fotografiar a tres niños que están pasándoselo muy bien jugando juntos? Pues pocos, aunque a mi casi se me escapa la oportunidad, todo sea dicho. En uno de los múltiplos juegos y en una de sus múltiples carreras que dieron por la casa, lo siento por los vecinos de abajo, se les ocurrió lanzarse en tromba contra un sillón infantil -en más de una ocasión temí que sus cabecitas se estamparan contra la pared-, a ver quién llegaba el primero y cómo conseguían encajar los tres en tan pequeño espacio. En ese momento, se me iluminó la bombilla y corrí a por la cámara.

¡Ay, ay, ay, que se van a cansar de jugar a esto y yo sin haber quitado la tapa del objetivo!. ¡Rápido, rápido!, configura la cámara: enfoque automático, el flash para ojos rojos, ¿qué más?, ¡buf, qué estrés!, ¡ah, sí! el disparo en modo semiautmático para no estropear las pocas tomas que pueda hacer. ¡Venga, ya está, todo listo y ellos siguen jugando! Me pongo la cámara en el ojo y disparo. Pero, ¿qué es esto que ha salido? ¿Por qué el flash no ha saltado más rápidamente? Reviso el flash, lo reconfiguro y a por otra foto. ¿Otra vez igual? ¡A tomar por saco!, pongo el flash como toda la vida, rebajando un poco la potencia para que no queden sus caras totalmente quemadas (muy blancas) y ellos ciegos por el "flashazo". ¡Bien, esta captura ya está mejor! Aprovecho el poco tiempo que me queda, otra foto y otra y otra. Estoy como con los famosos: "mira aquí, espera, ponte más atrás, júntate a ...". Al final, logro salvar unas fotillos en las que se les ven las caras bien, sonrientes y felices, antes de que decidan que la sesión fotográfica ya ha concluido.

Domingo por la tarde, reviso las fotos, siete en total. Las dos primeras son raras, confusas, extrañas, el resto son más normales, comunes. ¿Elijo una de estas fotos como portada del post?. Si, no, si, no. Deshojo la margarita y, finalmente sale "no". Me hubiera gustado poder mostrar una foto de esa serie, pero las "confusas" son demasiado ..., pues eso, confusas y las comunes, demasiado comunes.

Suerte que al principio de semana estuve practicando con la cámara algunos conceptos fotográficos, como son el enfoque manual, el enfoque selectivo, la profundidad de campo. Reviso los resultados y, sí, me agradan. Parece que el ajedrez que compramos en Egipto, hace ya casi seis años, empieza a dar sus frutos, y no precisamente por lo que jugamos.

En esta imagen, se puede apreciar cómo el foco de la fotografía está fijado en el tercer peón, empezando por la izquierda. La focal utilizada, 45mm, el diafragma abierto, f/5,3 y, sobre todo, la cercanía al objeto fotografiado hacen que se consiga una clara profundidad de campo, quedando completamente nítidos un único peón (el tercero por la izquierda) y el alfil que se encuentra detrás de él, el cual está a la misma distancia del objetivo que el propio peón. Asimismo, se ha conseguido un bokeh, o desenfoque, más acentuado cuanto más se alejan las piezas del foco central, incluyendo las que se encuentran tras él.

Quizás esta foto sea el inicio de una "serie fotográfica de estudio", lo pongo entre comillas porque el estudio será el salón de mi casa y tampoco es que ande muy sobrado de medios. Por otro lado, tendré que practicar con esas fantásticas lentes de aproximación que me trajeron los reyes magos. Sin olvidar que el tiempo me obliga a ello. El tiempo libre que tengo, que últimamente es escaso para la práctica de la fotografía y; el tiempo meteorológico, que no permite estar en la calle mucho rato, porque las temperaturas empiezan a ser muy bajas a última hora de la tarde.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd.- ¿Queréis saber qué foto se ha quedado fuera? Sé que algunos ya lo sabéis porque os lo he dicho, lo habéis visto en la propia exposición, o en el "caralibro" (facebook para los iniciados). Venga, animáos e id escribiendo vuestras opciones en los comentarios del post y, dentro de unos días os daré la respuesta. Lo que tengo clarísimo es que la próxima vez que me presente a un concurso, le haré más caso a mi "editora jefe", porque tiene buen ojo a la hora de seleccionar las fotografías y, visto lo visto, tenía que haber entregado al concurso las fotos que ella inicialmente eligió, en lugar de las que yo finalmente escogí, basándome más en detalles técnicos y, no tanto en el contenido de la propia fotografía. Bueno, al final sólo discrepamos en una foto, la tercera en cuestión, pero si la hubiera hecho caso ..., qui lo ça.

La exposición, por si alguno se quiere pasar, es en el centro cultural Anabel Segura de Alcobendas, junto al Diversia y, acaba el próximo domingo 22 de enero.



¿Alguno es consciente de lo cara que es la fotografía? Por si no lo sabéis o no os hacéis una idea, os diré que es una afición casi ruinosa. Los cuerpos de las cámaras no son baratos y, los objetivos no digamos. Si a eso le vamos uniendo que si un filtro por aquí, que un flash externo por allá, que si patatín, que si patatán, al final, el dinero invertido es casi escandaloso. Por ese motivo, y por la grave crisis económica y financiera que estamos viviendo, me he visto "forzado" a introducir en el blog un "extra" al final de cada página. Sí, lo sé, me he vendido al capitalismo más cruel y despiadado, como me decía Miguel Ángel en un comentario en el post de la "Semana 11".

Lo he puesto abajo del todo intentando que ni moleste ni distraiga. Ya lo sé, lo importante en estos casos es que se vea rápidamente y llamen la atención, pero como no es ese mi propósito principal, prefiero colocarlo donde aparece ahora y, que lo vea quién quiera o quién llegue hasta allí. No obstante, si alguno de vosotros, tras leer todas estas parrafadas que os suelto, quiere pegarle un chute al reclamo de la empresa privada que aparezca en cada momento (máximo uno al día, nada de abusar porque sino lo eliminan), éste será muy bien recibido y supondrá unos centimillos -no os penséis que dan cientos de euros, todo lo contrario- que al cabo de un par de años o tres (según mis cuentas, y no es ninguna broma), quizás se conviertan en un objetivo de los denominados "pata negra".

No sé cuánto tiempo lo mantendré, quizás un día me canse y lo quite igual de rápido que lo he puesto, pero como creo que no estorba, de momento, ahí lo dejo. Si alguno se ofende al verlo, que me lo diga abiertamente.

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/5,3
Velocidad:1/800
Distancia focal: 45 mm

Licencia Creative Commons

Semana 12


Celebrar un cumpleaños es siempre un motivo de alegría para el "cumplidor de años", porque reúne a su alrededor a su gente, reúne a esas personas con la que se siente a gusto y feliz. Es un motivo de alegría para los invitados, porque con su presencia acompañan a su amigo, a su familiar, a su cómplice y, contribuyen a que ese día sea un gran día, un día especial y recordado. Es una gran ocasión para ambas partes, porque vuelven a juntarse, a charlar, a reír, ... y, más si cabe, cuando esas ocasiones son espaciadas en el tiempo y, por lo tanto, menos cuantiosas.

Y, como el tiempo acompaña, qué mejor manera para celebrarlo que quedar para comer y, rematar el día paseando tranquilamente a la vez que se divaga de la puñetera crisis, del dichoso fútbol, de los queridos hijos, de los fantásticos regalos de reyes, ..., mientras la tarde se va agotando poco a poco y, la luna va tomando posición.

Lentamente, sin darnos cuenta, nuestros propios pasos nos llevan hacia un punto de una céntrica plaza, donde un amplio número de personas rodean a un grupo de artistas que intentan ganarse la vida haciendo lo que mejor saben hacer: divertir con su arte, con su música, con sus bailes, con su verborrea.

Los niños enseguida quedan prendados, como no puede ser de otra manera. Para ellos las actuaciones en plena calle es algo novedoso, distinto y, hasta la primera fila son capaces de colarse para poder verlo sin perderse ni un detalle. Consiguen, sin decir nada, sin moverse apenas,  convencer a sus padres para que también disfruten de la actuación. Sus caras lo dicen todo, les gusta lo que ven.

Y, yo, que había llevado la cámara para retratar los "momentos estelares" del cumpleaños, aprovecho para darme una vuelta alrededor del grupo y fotografiarles desde sitios distintos, o quizás desde donde no moleste, o quizás desde donde me dé menos vergüenza fotografiarles, que todo puede ser posible y válido a la vez. Y, una de esas fotos obtenidas es la elegida para esta semana: uno de los anónimos integrantes del grupo, tocando la guitarra, atento al compás y a la actuación de sus compañeros, ajeno a los espectadores que se amontonan a su lado, a la persona que tras de él está con una cámara apuntándole y disparándole.

Me gustó esta foto porque, en mi opinión, esa figura de espaldas refleja, representa, precisamente el anonimato de tantos y tantos músicos, artistas en general, que intentan ganarse la vida en las calles. Son esos rostros de los que nunca más nos acordaremos, pero que durante unos minutos han sido capaces de distraernos, de hacernos olvidar todo lo malo que nos rodea, de todas nuestras penas y pesares.

Quiero indicar que, como podréis apreciar, la foto tiene un viñeteo (bordes negros en la fotografía), el cual no ha sido causado por mi incompetencia fotográfica, sino que lo he generado yo, adrede, en el revelado de la foto, porque quería darle más énfasis al personaje, quería que la mirada, vuestra mirada, se centrara más en él, ya que es el protagonista.

Esta semana hemos despedido la Navidad. Y, como en años anteriores, no nos ha tocado la lotería (ni siquiera una terminación en 8 entre todos los décimos y participaciones que llevaba), hemos tragado las doce uvas mientras sonaban las campanadas en "La 1" (bajo ningún concepto lo habría hecho viendo a la Pantoja), hemos regalado y recibido los pertinentes presentes (gracias Papá Noel y Reyes Magos) y, hemos aumentado demasiados gramos nuestro peso corporal (¡con lo que cuesta quitárselos!).

Pues ya está, ya se acabó. Ahora, sólo nos queda vagar un día tras otro durante 11 (once) largos meses hasta que esta "entrañable" época nos vuelva a secuestrar, a embriagar con su hipócrita felicidad, nos engatuse con sus luces, con sus cantos de sirena y, finalmente, nos dejemos llevar para, de nuevo como hacemos año tras año, volver a comprar la lotería "de los sueños", a engullir (sin atragantarse) las doce uvas, a comprar regalos (a veces innecesarios) y a comer y cenar deliciosos manjares (por supuesto, en exceso).

Volvamos a la rutina diaria. Volvamos a ver las caras de los compañeros de colegio, de instituto, de trabajo, del bar, de los lunes al sol; esas caras que durante unos días han desaparecido de nuestras vidas, que se han ido al pueblo, o a la playa o, al otro lado del mundo o, simplemente, han estado en casa con su familia disfrutando de unas merecidas vacaciones.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd.- El grupo en cuestión se llama swingdigentes.

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/5
Velocidad:1/80
Distancia focal: 40 mm

Licencia Creative Commons

Semana 11


Ya sé que últimamente, o desde el primer día, ya no estoy seguro, los textos del blog han sido muy variopintos y dispersos, intentando explicar el por qué de una fotografía o simplemente acompañarla. El caso es que algunas personas me han dicho: "pero, ¿no era un blog de fotografía?" y, yo, ingenuamente, intentaba dar una explicación válida, un motivo, por el cual había desarrollado el texto en cuestión; otras semanas: "El post de esta semana no me dice nada, me parece vacío"; etc.. Aunque, también hay que decir que, me han indicado que les gustaba lo escrito (o divagado) por mi parte, no todo van a ser opiniones no positivas. En definitiva, que esta semana yo me he dicho a mi mismo: "este es (o era) un blog de fotografía, ¿no?", pues ¡ale! a escribir (o divagar) sobre fotografía.

Sí, el blog lo gestiono yo y, como autor del mismo, elijo las fotos que me apetecen cada semana y escribo lo que me viene a la cabeza en cada momento, o aquello que considero más apropiado en función de la imagen. Pero, a pesar de ser yo el responsable único de esto, lo que no quiero es ser el dictador del mismo; de ahí que me guste, aprecie y atienda todos los comentarios que me escribís en el propio blog, por mail, en Facebook o, incluso los que me comentáis a la cara, ¡sí, señor!. Porque de todos vosotros aprendo algo: otras visiones de la fotografía, otra manera de verla, otra idea de la vida, ...

Y, tras esta parrafada, que a más de uno le parecerá vacía y/o fuera de lugar o insulsa, pasaré a hablar de la fotografía que aparece hoy como protagonista esta semana y, por extensión, sus "extras".

Algunos habréis identificado la toma, pero para el que no conozca la zona, o no se encuentre situado, esta fotografía está realizada desde un puente que parte de El Corte Inglés de Sanchinarro (Madrid) y cruza la A-I. Se hizo el pasado día 26 de diciembre, alrededor de las 18:20 de la tarde, apurando los últimos minutos de la "hora azul", o "golden hour" u "hora mágica", del día.

Que, ¿qué es la hora azul? Es el intervalo de tiempo que transcurre entre que empieza a anochecer y el sol ya se ha puesto. Es uno de los momentos del día más interesantes para practicar la fotografía paisajística, dado que los resultados pueden ser muy bellos. El cielo va tornando desde un azul intenso hasta la oscuridad absoluta y, propicia fotos visualmente muy llamativas. ¡Ojo!, como siempre advierto, no digo que mis fotos lo sean, que no quiero pecar yo de vanidad, pero esa es la teoría y lo que logran los buenos fotógrafos.


Una aclaración antes de continuar, en función de cómo tengáis calibrado el monitor donde estéis viendo esta instantánea, apreciaréis el cielo con un azul más o menos intenso. Si lo tenéis tirando a oscuro, os parecerá que ya es casi de noche, pero no es así, la fotografía tiene un vistoso color azul, os lo "super prome".

Naturalmente, dependiendo de la época del año en la que nos encontremos, la hora azul empezará a una hora diferente cada día y, tendrá una duración distinta. Para saber cuándo se produce, existen aplicaciones y páginas en Internet que te indican la hora aproximada de inicio. Yo, ese día, cogí mi móvil y, trasteando con él, di con un programa que me señalaba que la hora azul comenzaría a las 17:54. Así que, una vez bien equipado contra el frío, con mi abrigo, mi gorro y mis guantes (¡que bien me vinieron para no perder los dedos por congelación!), cogí todo el equipo y, me fui al punto en cuestión, lugar al que ya le había echado el ojo unos días antes, no vayáis a pensar que la elección fue espontánea.

He dicho que cogí todo el equipo, porque no sólo llevaba la cámara y la ropa de abrigo. La fotografía, además de ser una afición tirando a cara, es una afición que implica muchos accesorios adicionales: algunos pequeños, otros grandes; unos ligeros, otros no tanto. En esta ocasión, al igual que en aquellas en las que la luz es escasa, como es el momento del atardecer, se hace necesario, obligatorio, el uso de un trípode. ¿Por qué? Fácil, por muy buen pulso que se tenga, en estas situaciones, hay que aumentar el tiempo de exposición de la cámara para no correr el riesgo de obtener tomas trepidadas (movidas). A ver quién consigue una foto no trepidada, hecha a pulso con una velocidad más lenta de 1/30 segundos, ¡y ya soy generoso!. Y, además, ¿para qué me había comprado yo uno días atrás? Pues, qué mejor ocasión que esta para estrenarlo y ver si la compra había sido buena, que, todo sea dicho, lo ha sido.

Aumentar el tiempo de exposición, ¡otra cosa rara que aparece por ahí escrito! Esto no es más que permitir que a la cámara (en realidad, a la película fotográfica en cámaras analógicas o al sensor en cámaras digitales) le entre luz durante más tiempo, que el disparo dure más tiempo. Observando los parámetros de esta imagen, vemos que el tiempo de exposición (velocidad) ha sido de 3 segundos, es decir, durante 3 segundos la cámara ha estado captando la información.

Un inciso, para realizar este tipo de fotografías, además del trípode, que como ya he comentado es esencial usarlo, también es conveniente hacer las fotos utilizando un disparador automático o, el temporizador de la cámara. De esta manera, se evitan todas esas vibraciones que, al apretar el botón de disparo, estropearán nuestra toma. Si la captura tiene una velocidad menor a 30 segundos, se puede usar el temporizador de la cámara, configurándolo para que empiece a hacer la foto 1 ó 2 segundos después de pulsar el botón. Si es mayor de 30 segundos, habrá que usar un disparador automático para iniciar y finalizar la captura de la imagen cuando el fotógrafo lo considere oportuno.

En tomas nocturnas y urbanas, como es el caso, aumentar el tiempo de exposición tiene, además, otra consecuencia, que no es otra que las estelas de las luces de los coches que van circulando por la vía. Estas estelas, según cómo y dónde se tomen pueden resultar muy espectaculares. En esta fotografía no se aprecia en exceso, porque me centré más en captar las torres junto con la luna, pero sí lo podréis ver en alguna de las fotografías extras de este post.

Y otra apreciación, por si alguien no se había dado cuenta. En la última foto del pack extra, si la miráis con detalle, observaréis que tanto la luna como la estrella (no sé cuál es y tampoco me he preocupado por averiguarlo) están "triplicadas", tienen su propio halo luminoso.

La razón es muy simple, en este caso concreto, hice 3 fotos, en un periodo de poco más de un minuto entre la primera y la tercera, sin variar la distancia focal (el zoom) ni la posición de la cámara. El resultado: todos los elementos estáticos se encuentran en el mismo lugar y con el mismo tamaño. Sin embargo, en lo referente a la estrella y la luna se puede apreciar un desplazamiento evidente. Posteriormente, en casa, no he hecho más que juntar las tres fotos con Photoshop y, ¡voilà!. ¿No os sorprende todo lo que ha rotado la tierra en ese pequeño periodo? A mi sí, nunca pensé que sería tan evidente en tan corto espacio de tiempo.

(Onomatopeya de un largo suspiro) Ya me he quedado a gusto. Ya tengo mi conciencia tranquila, porque una entrada del blog trata, principalmente, sobre términos y temas fotográficos y, sobre la realización de la toma. Espero no haber escrito demasiadas barbaridades técnicas, no haberos creado demasiada confusión y, sobre todo, no haberos aburrido en exceso.

- ¿La semana que viene también será igual?
- ¡Pequeña, la semana que viene está muy lejos! (con voz de rudo vaquero del oeste y guiño incluido.
Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Datos EXIF
ISO: 100
Apertura: f/11
Velocidad: 3
Distancia focal: 55 mm

Licencia Creative Commons