Semana 10


Empiezo a escribir la entrada de la décima semana la mañana del día de Navidad (hay que adelantar el trabajo). ¡10 semanas! Una quinta parte del año haciendo fotos todas las semanas. Hasta yo estoy sorprendido.

Ya hemos pasado el primer asalto de las fiestas y dentro de pocas horas iremos a por el segundo. Otra buena comilona, regado con vino y, un Juve&Camps (mi capricho navideño) para brindar por ..., para brindar.

Esta noche Santa Claus, San Nicolás, Papá Noel, el Olentzero, el Tió de Nadal o, como quiera que le llame cada uno, según la región del mundo en la que se encuentre, ha realizado su labor anual, que no se estrese que para un día que trabaja ... y, ha dejado bajo el árbol su ración de regalos para el niño de la casa, bueno, para el niño y para los no tan niños.

Días antes y, gracias a Internet, habíamos recibido un vídeo del "mismísimo" Papá Noel en el que le decía a mi hijo que había recibido su carta y que si quería tener regalos pedidos tendría que portarse muy bien. ¡Mano de santo, oye!. Ya estamos preparando el de los Reyes Magos a ver si surte el mismo efecto.

Ayer, como pocas veces sucede durante el resto del año, se fue a la cama a la primera, sin rechistar y, sabiendo que tenía que dormir de un tirón porque, durante su sueño, ese gordito bonachón. Despertarse a mitad de la noche y descubrirle con el saco lleno de juguetes al hombro podría suponer quedarse sin nada.

Pero, siempre hay un pero, acostarse pronto, supone levantarse pronto y, más sabiendo que hay sorpresas bajo el árbol. Así que, con el sol todavía abriendo los ojos, le tenemos en la puerta animándonos a levantarnos. Nos coge de la mano y vamos todos juntos al salón, dónde se queda con cara asombrada por la cantidad de paquetes que hay. Nos mira, mira los paquetes; nos mira, mira los paquetes; y así hasta que le animamos a cogerlos. Y, raudo y veloz, se lanza a por ellos y empieza a romper el papel de regalo. Ropa, más ropa, ... y, de repente, un juguete de los que había pedido en su carta. Vuelve a mirarnos sorprendido y contento. Ya no importa nada más, todo lo que le rodea pierde importancia, porque él lo que quiere ya es jugar, jugar y jugar. Y, los padres con él, naturalmente, que para eso todavía conservamos nuestra parte de niños.

Este post está hecho por partes. Ayer no acabé de escribirlo, así que hoy toca rematarlo. Ya ha pasado el segundo round de las fiestas navideñas, por delante, nochevieja, año nuevo y reyes. Y, de momento, aguantando.

La foto de esta semana es el resultado de "prácticas fotográficas caseras". Es lo que tiene estar vacaciones con tu hijo. Quizás no puedas salir a la calle a hacer todas las fotos que quisieras, pero si él se presta (o si le pillas despistado) puedes practicar durante un ratillo temas como el enfoque manual, la profundidad de campo, el bokeh (reforzar la importancia del sujeto en función del desenfoque que lo rodea), macros, ...

Desde hace tiempo, quería sacar una foto de sus ojos, porque como podéis ver, o eso espero, son de un color azul precioso (si ya me he limpiado la baba). Así que, las prácticas las empecé por ahí, pero, para un aficionaducho como yo, es complicado obtener el resultado que la mente desea, dado que no se tienen todos los medios ni recursos necesarios y, la falta de un objetivo macro me impide acercarme a su ojo lo suficiente, como para obtener una toma de él únicamente. Por lo tanto, no tuve más remedio que optar por otros encuadres más abiertos, los cuales, todo sea dicho, tampoco me han disgustado una vez visto las fotos conseguidas.

Y entre esas fotos que he conseguido hacer, está esta imagen. Podría deciros que es la que más puede simular una "macro", aunque no lo sea, dentro de mis posibilidades, porque las demás están hechas desde unos centímetros más lejos y mostrando más cara aún.

Pero lo que más me ha gustado de esta foto, aparte de su ojo, el cual todo sea dicho, no ha sufrido en la fotografía ningún retoque de colorni similar, ha sido esa mirada fija, atenta, tranquila, hasta cierto punto, enigmática, quizás virando hacia una mirada de cansancio o hartura, al tener a ese padre "pesao" (yo mismo) todo el rato con la camarita a cuestas tras él y, más cuando sabía que tras esta tanda de fotos, se iba a producir otra sesión de "retratauras", pero esta vez con su disfraz de navidad puesto, pero esas me las reservo para mi fototeca particular.

Muchas gracias a todos y hasta el año que viene.

¡Feliz 2012!

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/10
Velocidad: 1/100
Distancia focal: 55 mm

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Semana 9


¡YA ESTÁ AQUÍ LA NAVIDAD! ¡Qué alegría, qué ilusión! Como decían en aquellos entrañables dibujos de "Vickie, el vikingo": ¡Estoy entusiasma-do!.

Navidad, ¡oh, blanca navidad!. Y, es que todo aquel que me conozca un poco, sabrá que estas fiestas no me gustan. Desde hace ya muchos años ni me generan ilusión, ni alegría, ni nada especial que parece obligatorio tener que sentir en estos días. Y, mucho menos, no lo esperéis este año, en el que hay seres queridos (que fría me suena esta expresión ahora que la escribo) que ya no van a poder sentarse a nuestra mesa, ni darte ese beso ni ese abrazo cálido. No, este año no puedo ni intentarlo, lo siento, no me pidáis que esté contento cuando vienen a mi mente decenas de recuerdos y situaciones que ya no volverán a repetirse.

Sí, ya sé que tengo una familia y que por ellos debo estar feliz. Yo estoy y soy muy feliz con ellos. Y me lo pasé fenomenal montando juntos el árbol y decorándolo. Me gustará y me lo pasaré muy bien viendo a mi hijo, disfrazado de ovejita, cantar el villancico junto a sus compañeros del colegio. Me hará ilusión y me gustará verle su carita feliz cuando abra los regalos que Papá Noel y los Reyes Magos le dejen. Pero no me pidan más estos días, por favor.

¿Qué pienso yo de estas fechas, al margen de mi situación personal actual? Voy a soltar por esta boquita mia, o mejor por mis deditos. Quizás debáis taparos los oídos o, no seguir leyendo si no queréis cambiar la opinión que tuvierais de mi, si es que la teníais buena. Para mi estos días se resumen en dos palabras: HIPOCRESÍA y CONSUMISMO.

Días en los que nos deseamos buenas y bonitas cosas para el año siguiente, incluso cuando el resto de los meses ni nos tratamos, ni nos miramos a la cara. Días en los que las operadoras de telefonía se colapsan y engordan sus cuentas gracias a los miles de mensajes, a cual más imaginativo y/o chorra, que se envían y de llamadas que se realizan para contar todo lo que no nos hemos contado durante todo el año que ya se acaba. Días en los que muchas entidades y personas desplegamos todo nuestro arsenal solidario, unos para intentar captar esa ansiada ayuda que necesitan durante todo el año, atacando por el flanco débil de la solidaridad en estas fechas de "amor y paz" y, otros para lavar nuestras conciencias aportando un granito de arena a esas asociaciones necesitadas de recursos siempre, no sólo estos días.

Para los mortales llega dentro de pocos días, lo que para las grandes superficies llegó hace ya varias semanas. Ellas son las primeras en avisarnos que ya han vuelto, que "ya están aquíiiiiiii" estos polstergeist, digo fiestas, iluminando sus fachadas y sus pasillos, decorando sus escaparates y maniquís con espumillón, estrellas y bolas, con el fin de atraer a los consumidores a que hagan esas compras (excesivas), para regalar por el mero hecho de estar en navidad. Para ellos, el año contable se mejora un poco engatusándonos a comprar por comprar, a regalar por regalar, a consumir por consumir, aunque en muchas ocasiones no todo lo regalado sea necesario. Pero, !no pasa nada, chicos!, ahí está el gordo de la lotería que nos va a sacar de pobres, así que todos a comprar décimos y más décimos, ¿a quién no le sobran 100 ó 200 euros para gastar en la lotería de navidad?

¿Y hablamos de las comidas/cenas? Las de empresa son muy curiosas: siéntate al lado de ese compañero al que no aguantas y le pones la mejor de tus sonrisas; emborráchate con el superior al que criticas día sí y día también; paga un pastón (si tu empresa no se ha rascado el bolsillo, o aunque lo haya hecho) por lo mismo que comerías un día normal a menor precio y, encima con peor calidad. Y las familiares no se quedan atrás: vas a volver a ver a ese familiar al que hace justo un año que no ves el pelo; te pones a cantar villancicos con él mientras le vas pegando buenos tientos a la copa de vino. Y, ¿acaso hemos estado un año entero en ayunas? Estos días las mesas se abarrotan de platos y más platos. Y no platos normales, hay que sacar la vajilla buena para llenarla de suculentos manjares de los cuales no disfrutamos el resto del año (habrá gente que sí, pero en la mayoría de las casas no es lo habitual), quizás porque no nos acordemos de que existen, quizás porque no podamos permitírnoslo, o quizás porque .... no sea navidad. Y esto lo dice uno al que le encanta comer bien, que a mi hace tiempo que me dejó de preocupar la báscula y ante una buena mesa no me puedo resistir.

¿Soy raro, soy un "descastao", soy un radical, soy un antisocial, soy un ...? Unos dirán que sí, otros que no, otros que quizás tenga un poco de cada cosa, pero creo que no soy el único que opina así, aunque no todos se declaren tan abiertamente antinavideños. Curioso, mientras escribo este texto, recibo un correo con un enlace que me lleva a una página en la que se puede leer lo siguiente: "La Navidad es hortera, consumista, odiosa y desequilibrante casi para cualquier persona". ¡Vaya, pues no soy tan raro como pensaba!, aunque quizás sí en demasía extremista.

Llegarán los demagogos que me digan que si no me gustan estas fiestas, que no coja vacaciones, o que venga a trabajar en esos días señalados. Pues sí, podría hacerlo, pero qué más da si trabajo o me quedo en casa, el sentimiento va a ser el mismo. Además, si no cojo vacaciones, ¡que lo voy a hacer, todo sea dicho!, ¿con quién se queda mi hijo durante las suyas? Pues alguien tendrá que estar con él, ¿no?.

No obstante, y por si a alguno le quedaba algún atisbo de duda, yo también lo soy (ahora me pongo los dedos tapándome los ojos). Yo también soy un hipócrita y un consumista. He comprado mis decimillos de lotería, lo único que gasto en todo el año. Haré esas llamadas para felicitar las fiestas. Hablaré con gente a la que no suelo ver el resto del año. Felicitaré las fiestas a los compañeros, gente allegada, comerciantes donde compre los regalos (la educación y el buen hacer deben primar ante todas las cosas). He comprado alimentos para alguna de las tantas campañas de "operación Kilo" que se despliegan estos días. Me llenaré la panza de ricos manjares y deliciosos caldos (que para eso me he comprado mi cava preferido, "mi capricho navideño"). Al fin y al cabo, la sociedad en la que vivimos nos guía por un camino del que es no es fácil, aunque no imposible, salir.

Aquí os dejo esta foto, que espero sirva como ejemplo de todas aquellas luces que adornan estos días nuestras calles. Luces de bajo consumo, encendidas durante las horas justas para ahorrar lo máximo posible, que los ayuntamientos, al igual que las personas, están "mu achuchaos" y, al final sale caro tanto despliegue lumínico. Aunque, últimamente la decoración navideña, en cuanto a luces se refiere, al menos en mi pueblo, está un poco sosa y, ya no son esos grandes adornos que iban de lado a lado de la calle, ahora priman los adornos, sobre todo, los adornos instalado en lo alto de algunas farolas, quedando el cento de la calle desangelado y despoblado.

Por cierto, el texto de esa página web que os he indicado antes continúa así: "Pero no debería serlo. La época navideña existe para y por cada uno de nosotros". Y, para que lo podáis leer vosotros mismos, aquí os dejo el enlace: notodonavidad y, si de paso os animáis, podéis participar en el concurso navideño que ellos proponen. Es muy probable que yo lo haga, por lo que espero vuestros votos.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

¡Felices fiestas y próspero año nuevo!

Datos EXIF
ISO: 200
Apertura: f/5,6
Velocidad: 1/50
Distancia focal: 50 mm

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Semana 8


Se acerca la Navidad, las luces navideñas ya se van encendiendo, Cortylandia ha empezado sus actuaciones y los mercadillos tradicionales van abriendo sus puertas. Es, por tanto, una buena oportunidad para acercarse al centro (de Madrid) y pasar allí el día.

Aprovechando la festividad de la Inmaculada y, que el día amanece completamente despejado, nos enfundamos en nuestros abrigos, nos enroscamos las bufandas al cuello y nos ponemos los gorros para no pasar ni una pizca de frío, que, en esta época, el sol ya calienta poco y, pasear durante todo el día por la calle hace mella en la temperatura corporal.

Ir en coche al centro estos días es una locura e, incluso una irresponsabilidad, porque varias calles están cortadas al tráfico, sin contar las que poco a poco han ido peatonalizando. Además, los parkings públicos se llenan con rapidez, por lo que, al final, se está más tiempo esperando a aparcar que disfrutando de la ciudad. Por lo tanto, la mejor opción es ir en tren, sobre todo ahora que hay una estación de cercanías en la misma Puerta del Sol (no voy a entrar en polémicas de si está bien o no, a mi me gusta y, además, me viene fenomenal). En definitiva, ¡más céntrico imposible!.

Como el día es largo, da tiempo a realizar muchas cosas. De la mano de un joven arquitecto madrileño y su familia, nos acercamos a un local diferente, distinto y novedoso, Tipos infames. Se encuentra en la zona de Malasaña y, es una librería en la que se pueden degustar buenos vinos o tomar un café; o si lo prefieres es una vinoteca en la que poder encontrar numerosos títulos literarios. Es un lugar que merece la pena conocer, para perderse entre sus estanterías, para tomar algo relajadamente, mientras se disfruta de una buena compañía o se navega por la red aprovechando su WiFi.

Tras tomar un café calentito, el cual se agradece enormemente, y haber actualizado la biblioteca personal con un nuevo libro y la bodega con un buen moscato, reanudamos el paseo en dirección a la Plaza Mayor. Por la zona de Malasaña, la circulación de la gente que se ve por las calles es normal y fluida, pero cuanto más se acercan nuestros pasos a nuestro destino, más complicado es caminar y avanzar. Normal, por otra parte, allí están los mayores atractivos turísticos, comerciales y navideños.

En la plaza de Callao, por ejemplo, han instalado una minipista de hielo donde los niños pueden deslizarse alegremente, mientras los padres ven desde la barrera lo bien que lo hacen y, también, lo bien que se caen. Aprovechando que mis acompañantes se detienen a observar la escena, yo me fijo en el edificio Capitol, el del anuncio luminoso de Schweppes y, me acuerdo de la idea de un amigo consistente en decorar su salón con fotos de edificios en blanco y negro. Evidentemente, no es tan bonito como el edificio Metrópolis, al inicio de la Gran Vía, pero sí es un edificio emblemático y, sobre todo, muy conocido tras la película "El día de la bestia". Como lo único que pretendo es tener una primera aproximación fotográfica del edificio, de manera que pueda evaluar si merece la pena o no volver otro día con más calma, no me entretengo mucho: un par de tomas desde un lado, un  par de tomas desde el otro y a buscar a mis compañeros, los cuales han sido absorbidos por la multitud y son difícilmente localizables, ¡si no fuera por los móviles!.

Unos metros más abajo, dirección a la Puerta del Sol, llegamos al famoso Cortylandia. ¿Cuántos años lleva este invento entreteniendo a los niños? ¿Qué niño no ha oído hablar de Cortylandia? ¿Quién no se sabe la canción o la ha tarareado alguna vez? Dichosa canción, por cierto, que ni las canciones veraniegas de Georgie Dann son tan pegadizas. Pues allí estamos, empieza la canción y a hombros los niños, no vayan a perderse ningún detalle de lo allí montado. Aunque, a decir verdad, el espectáculo de este año es muy flojo; quizás los más pequeños se vayan contentos al haber visto a unas figuritas moverse y, supuestamente, hablar, pero en realidad, el de este año es bastante cutrecillo, por decirlo suavemente. Será la crisis.

La Plaza Mayor tiene sus tradicionales puestos navideños donde se pueden encontrar todo tipo de elementos decorativos: la estrella del árbol, el pastorcillo para el belén, musgo, ... Y, también, objetos de broma, gorros, trompetillas y, demás cachivaches que de nada sirven, pero que mucho alegran la cara del chaval al que se le compra el artilugio. Como es tradición, ponemos nuestro granito de arena en favor del negocio de barrio adquiriendo unos cuernos de reno con cascabeles de los que dan buen uso nuestros pequeños vástagos.

La tarde avanza y va anocheciendo poco a poco, pero por alguna extraña razón y, como si del resultado de una ecuación matemática se tratara, cuanto menos luz solar hay en el cielo, más gente aparece por la calle. Andar se convierte en una aventura y, más si llevas niños pequeños que aún no se defienden bien andando o van en carrito. Así que, en un ataque de lucidez y sensatez, decidimos ir hacia la estación de cercanías, para tomar el tren que nos devuelve a la tranquilidad del hogar.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Datos EXIF
ISO: 400
Apertura: f/11
Velocidad: 1/800
Distancia focal: 24 mm

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Semana 7


Como ya conté en el anterior post, hace dos semanas estuve "vaguete" a la hora de sacar fotos y tiré de una que había hecho semanas antes. Sin embargo, esta semana ha sido todo lo contrario. He tenido la oportunidad de sacar la cámara a la calle tres días, por lo que me encuentro con material suficiente y distinto sobre el que elegir y trabajar. Los dos primeros días fueron sesiones nocturnas, nada más salir del trabajo y, el tercer día fue una sesión matutina, aprovechando un evento cultural celebrado el sábado en una fuente cercana a mi lugar de residencia.
Sí, ya sé que las fotos nocturnas son muy atractivas y llamativas, con los haces de luz de los coches al pasar, o la iluminación y el colorido de edificios y demás elementos urbanos, pero el evento de este sábado era tan curioso que no podía dejar pasar el post de esta semana sin mostrar una foto del mismo. Al fin y al cabo, los edificios no se van a mover de sitio y, puedo volver otra tarde-noche a fotografiarlos, aunque el frío sea un duro rival contra el que luchar.

El pasado sábado, una asociación local, ADOS (no sé lo que significa, lo siento), llevó a cabo la actividad "Llévame contigo", en la que quería "despertar la conciencia por el cuidado de nuestros parques y dejar un mensaje: A mí me puedes llevar a casa; aquello que tires al estanque, no". Consistía en lanzar unos cuantos patitos de goma (alrededor de 700) desde lo alto de una cascada artificial para que poco a poco fueran descendiendo hasta el lago donde plácidamente se acercarían hasta la orilla y serían adoptados por las personas que allí se encontraban.

No soy yo quién diga si el acto fue un éxito o no. Gente había, no sé si la esperada, más o menos. Lo cierto, es que pocos patitos de goma quedaron en el agua y, el que allí quedó no fue por desgana por parte de los padres o niños, sino porque se "habían refugiado" en lugares realmente inaccesibles.

Y eso que había gente bien pertrechada para la ocasión. Mientras que la mayoría iba con las manos en los bolsillos esperando que los patitos llegaran a la orilla tranquilamente, había algunos niños (o mejor dicho, sus correspondientes padres) con cubos, cazos atados al palo de la escoba e, incluso cascos de bici unidos a un largo cordel. Y, qué decir de aquellos que se mojaron, no sólo las manos, braceando para atraer al animalito hasta sus "garras", que algunas personas, mayores en su mayoría, parecían más ávidos por conseguir el botín de juguete, en alguna ocasión a costa de otros niños, que el tío Gilito por ganar un céntimo más. Al final, yo creo que todos los niños que allí asistieron, se llevaron como mínimo un patito, eso sí, también les hubo que se llevaron a casa una bolsa de la compra totalmente llena.

Si habéis pinchado en el enlace adjunto, habréis podido ver un resumen de la sesión. En cuanto a la foto de portada, unos dirán que en el resumen hay alguna mejor, otros dirán que les gusta, otros dirán que tenía que haber pasado de las fotos del sábado y haber puesto una de las sesiones nocturnas. Y, ¿yo por qué la he elegido? Porque me parece simple, pero a la vez clara, limpia, representativa, entrañable, graciosa, curiosa, tierna, bien compuesta, o no muy mal compuesta, según se mire (aquí espero las críticas y correcciones, gracias de antemano).

En varias ocasiones, leyendo foros o visitando páginas web de fotografía, he visto fotos que en un primer momento pueden ser poco llamativas por su extrema simpleza, pero posteriormente, observándolas con más detenimiento pienso, ¡joder, pues si la foto es muy buena!. Es en la simplicidad donde, también, reside la belleza y, el arte de la fotografía no podía ser menos, ¡ojo, que no digo que esta foto lo sea!, ahí queda la opinión de cada uno, ¿verdad, sr. González?.

Y, entonces, me planteo: ¿yo por qué no hago fotos así? En primer lugar, y de manera muy destacada, porque no tengo ni ... idea de fotografía y me queda un mundo por aprender y mucho que practicar. Sin embargo, no desespero (de momento) y sigo intentándolo. Así que, aquí va una primera aproximación a esa idea: foto simple y sencilla; con un centro de interés claro y conciso, teniendo los elementos justos para no agobiar (menos es casi imposible); con un punto de vista diferente, porque lo fácil habría sido elegir una foto con el mogollón de patitos en el agua; una foto en la que el principal elemento destaca por sí solo del fondo, gracias, sobre todo, a su colorido; una foto en la que la mirada y la posición del pato nos indican, imaginariamente, hacia dónde se dirige.

Pero, como quiero ser crítico conmigo mismo, seré yo quien le ponga la primera pega, aunque eso no haya sido óbice para que fuera la portada: la foto está centrada y no cumple bien la regla de los tercios, verticalmente hablando. Si el pato hubiera estado un poco más abajo, habría sido mucho mejor, pero los novatos nos damos cuenta de estas cosas a posteriori, cuando vemos las imágenes en el PC y ya no se puede repetir la toma. ¿Podría haberla recortado por abajo, sí, pero quiero mostrarlo todo, lo "bueno" y lo malo, para que seáis vosotros los que me aconsejéis y me ayudéis a mejorar.

Y, para terminar la jornada lúdico-festiva-cultural, y con los bolsillos llenos de patos, 7 nos llevamos finalmente a casa, qué mejor que celebrarlo, junto a unos amigos, degustando un buen vino, concretamente un moscato piamontés, fresco, sabroso y delicioso. No, de esta parte no hay fotos, lo siento, porque alcohol y fotografía no se deben llevar bien y la cámara ya estaba en su estuche descansando: o la copa o la cámara y, ahí, la copa gana.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Datos EXIF
ISO: 200
Apertura: f/5,6
Velocidad: 1/400
Distancia focal: 300 mm

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