Semana 10


Empiezo a escribir la entrada de la décima semana la mañana del día de Navidad (hay que adelantar el trabajo). ¡10 semanas! Una quinta parte del año haciendo fotos todas las semanas. Hasta yo estoy sorprendido.

Ya hemos pasado el primer asalto de las fiestas y dentro de pocas horas iremos a por el segundo. Otra buena comilona, regado con vino y, un Juve&Camps (mi capricho navideño) para brindar por ..., para brindar.

Esta noche Santa Claus, San Nicolás, Papá Noel, el Olentzero, el Tió de Nadal o, como quiera que le llame cada uno, según la región del mundo en la que se encuentre, ha realizado su labor anual, que no se estrese que para un día que trabaja ... y, ha dejado bajo el árbol su ración de regalos para el niño de la casa, bueno, para el niño y para los no tan niños.

Días antes y, gracias a Internet, habíamos recibido un vídeo del "mismísimo" Papá Noel en el que le decía a mi hijo que había recibido su carta y que si quería tener regalos pedidos tendría que portarse muy bien. ¡Mano de santo, oye!. Ya estamos preparando el de los Reyes Magos a ver si surte el mismo efecto.

Ayer, como pocas veces sucede durante el resto del año, se fue a la cama a la primera, sin rechistar y, sabiendo que tenía que dormir de un tirón porque, durante su sueño, ese gordito bonachón. Despertarse a mitad de la noche y descubrirle con el saco lleno de juguetes al hombro podría suponer quedarse sin nada.

Pero, siempre hay un pero, acostarse pronto, supone levantarse pronto y, más sabiendo que hay sorpresas bajo el árbol. Así que, con el sol todavía abriendo los ojos, le tenemos en la puerta animándonos a levantarnos. Nos coge de la mano y vamos todos juntos al salón, dónde se queda con cara asombrada por la cantidad de paquetes que hay. Nos mira, mira los paquetes; nos mira, mira los paquetes; y así hasta que le animamos a cogerlos. Y, raudo y veloz, se lanza a por ellos y empieza a romper el papel de regalo. Ropa, más ropa, ... y, de repente, un juguete de los que había pedido en su carta. Vuelve a mirarnos sorprendido y contento. Ya no importa nada más, todo lo que le rodea pierde importancia, porque él lo que quiere ya es jugar, jugar y jugar. Y, los padres con él, naturalmente, que para eso todavía conservamos nuestra parte de niños.

Este post está hecho por partes. Ayer no acabé de escribirlo, así que hoy toca rematarlo. Ya ha pasado el segundo round de las fiestas navideñas, por delante, nochevieja, año nuevo y reyes. Y, de momento, aguantando.

La foto de esta semana es el resultado de "prácticas fotográficas caseras". Es lo que tiene estar vacaciones con tu hijo. Quizás no puedas salir a la calle a hacer todas las fotos que quisieras, pero si él se presta (o si le pillas despistado) puedes practicar durante un ratillo temas como el enfoque manual, la profundidad de campo, el bokeh (reforzar la importancia del sujeto en función del desenfoque que lo rodea), macros, ...

Desde hace tiempo, quería sacar una foto de sus ojos, porque como podéis ver, o eso espero, son de un color azul precioso (si ya me he limpiado la baba). Así que, las prácticas las empecé por ahí, pero, para un aficionaducho como yo, es complicado obtener el resultado que la mente desea, dado que no se tienen todos los medios ni recursos necesarios y, la falta de un objetivo macro me impide acercarme a su ojo lo suficiente, como para obtener una toma de él únicamente. Por lo tanto, no tuve más remedio que optar por otros encuadres más abiertos, los cuales, todo sea dicho, tampoco me han disgustado una vez visto las fotos conseguidas.

Y entre esas fotos que he conseguido hacer, está esta imagen. Podría deciros que es la que más puede simular una "macro", aunque no lo sea, dentro de mis posibilidades, porque las demás están hechas desde unos centímetros más lejos y mostrando más cara aún.

Pero lo que más me ha gustado de esta foto, aparte de su ojo, el cual todo sea dicho, no ha sufrido en la fotografía ningún retoque de colorni similar, ha sido esa mirada fija, atenta, tranquila, hasta cierto punto, enigmática, quizás virando hacia una mirada de cansancio o hartura, al tener a ese padre "pesao" (yo mismo) todo el rato con la camarita a cuestas tras él y, más cuando sabía que tras esta tanda de fotos, se iba a producir otra sesión de "retratauras", pero esta vez con su disfraz de navidad puesto, pero esas me las reservo para mi fototeca particular.

Muchas gracias a todos y hasta el año que viene.

¡Feliz 2012!

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ISO: 400
Apertura: f/10
Velocidad: 1/100
Distancia focal: 55 mm

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Semana 9


¡YA ESTÁ AQUÍ LA NAVIDAD! ¡Qué alegría, qué ilusión! Como decían en aquellos entrañables dibujos de "Vickie, el vikingo": ¡Estoy entusiasma-do!.

Navidad, ¡oh, blanca navidad!. Y, es que todo aquel que me conozca un poco, sabrá que estas fiestas no me gustan. Desde hace ya muchos años ni me generan ilusión, ni alegría, ni nada especial que parece obligatorio tener que sentir en estos días. Y, mucho menos, no lo esperéis este año, en el que hay seres queridos (que fría me suena esta expresión ahora que la escribo) que ya no van a poder sentarse a nuestra mesa, ni darte ese beso ni ese abrazo cálido. No, este año no puedo ni intentarlo, lo siento, no me pidáis que esté contento cuando vienen a mi mente decenas de recuerdos y situaciones que ya no volverán a repetirse.

Sí, ya sé que tengo una familia y que por ellos debo estar feliz. Yo estoy y soy muy feliz con ellos. Y me lo pasé fenomenal montando juntos el árbol y decorándolo. Me gustará y me lo pasaré muy bien viendo a mi hijo, disfrazado de ovejita, cantar el villancico junto a sus compañeros del colegio. Me hará ilusión y me gustará verle su carita feliz cuando abra los regalos que Papá Noel y los Reyes Magos le dejen. Pero no me pidan más estos días, por favor.

¿Qué pienso yo de estas fechas, al margen de mi situación personal actual? Voy a soltar por esta boquita mia, o mejor por mis deditos. Quizás debáis taparos los oídos o, no seguir leyendo si no queréis cambiar la opinión que tuvierais de mi, si es que la teníais buena. Para mi estos días se resumen en dos palabras: HIPOCRESÍA y CONSUMISMO.

Días en los que nos deseamos buenas y bonitas cosas para el año siguiente, incluso cuando el resto de los meses ni nos tratamos, ni nos miramos a la cara. Días en los que las operadoras de telefonía se colapsan y engordan sus cuentas gracias a los miles de mensajes, a cual más imaginativo y/o chorra, que se envían y de llamadas que se realizan para contar todo lo que no nos hemos contado durante todo el año que ya se acaba. Días en los que muchas entidades y personas desplegamos todo nuestro arsenal solidario, unos para intentar captar esa ansiada ayuda que necesitan durante todo el año, atacando por el flanco débil de la solidaridad en estas fechas de "amor y paz" y, otros para lavar nuestras conciencias aportando un granito de arena a esas asociaciones necesitadas de recursos siempre, no sólo estos días.

Para los mortales llega dentro de pocos días, lo que para las grandes superficies llegó hace ya varias semanas. Ellas son las primeras en avisarnos que ya han vuelto, que "ya están aquíiiiiiii" estos polstergeist, digo fiestas, iluminando sus fachadas y sus pasillos, decorando sus escaparates y maniquís con espumillón, estrellas y bolas, con el fin de atraer a los consumidores a que hagan esas compras (excesivas), para regalar por el mero hecho de estar en navidad. Para ellos, el año contable se mejora un poco engatusándonos a comprar por comprar, a regalar por regalar, a consumir por consumir, aunque en muchas ocasiones no todo lo regalado sea necesario. Pero, !no pasa nada, chicos!, ahí está el gordo de la lotería que nos va a sacar de pobres, así que todos a comprar décimos y más décimos, ¿a quién no le sobran 100 ó 200 euros para gastar en la lotería de navidad?

¿Y hablamos de las comidas/cenas? Las de empresa son muy curiosas: siéntate al lado de ese compañero al que no aguantas y le pones la mejor de tus sonrisas; emborráchate con el superior al que criticas día sí y día también; paga un pastón (si tu empresa no se ha rascado el bolsillo, o aunque lo haya hecho) por lo mismo que comerías un día normal a menor precio y, encima con peor calidad. Y las familiares no se quedan atrás: vas a volver a ver a ese familiar al que hace justo un año que no ves el pelo; te pones a cantar villancicos con él mientras le vas pegando buenos tientos a la copa de vino. Y, ¿acaso hemos estado un año entero en ayunas? Estos días las mesas se abarrotan de platos y más platos. Y no platos normales, hay que sacar la vajilla buena para llenarla de suculentos manjares de los cuales no disfrutamos el resto del año (habrá gente que sí, pero en la mayoría de las casas no es lo habitual), quizás porque no nos acordemos de que existen, quizás porque no podamos permitírnoslo, o quizás porque .... no sea navidad. Y esto lo dice uno al que le encanta comer bien, que a mi hace tiempo que me dejó de preocupar la báscula y ante una buena mesa no me puedo resistir.

¿Soy raro, soy un "descastao", soy un radical, soy un antisocial, soy un ...? Unos dirán que sí, otros que no, otros que quizás tenga un poco de cada cosa, pero creo que no soy el único que opina así, aunque no todos se declaren tan abiertamente antinavideños. Curioso, mientras escribo este texto, recibo un correo con un enlace que me lleva a una página en la que se puede leer lo siguiente: "La Navidad es hortera, consumista, odiosa y desequilibrante casi para cualquier persona". ¡Vaya, pues no soy tan raro como pensaba!, aunque quizás sí en demasía extremista.

Llegarán los demagogos que me digan que si no me gustan estas fiestas, que no coja vacaciones, o que venga a trabajar en esos días señalados. Pues sí, podría hacerlo, pero qué más da si trabajo o me quedo en casa, el sentimiento va a ser el mismo. Además, si no cojo vacaciones, ¡que lo voy a hacer, todo sea dicho!, ¿con quién se queda mi hijo durante las suyas? Pues alguien tendrá que estar con él, ¿no?.

No obstante, y por si a alguno le quedaba algún atisbo de duda, yo también lo soy (ahora me pongo los dedos tapándome los ojos). Yo también soy un hipócrita y un consumista. He comprado mis decimillos de lotería, lo único que gasto en todo el año. Haré esas llamadas para felicitar las fiestas. Hablaré con gente a la que no suelo ver el resto del año. Felicitaré las fiestas a los compañeros, gente allegada, comerciantes donde compre los regalos (la educación y el buen hacer deben primar ante todas las cosas). He comprado alimentos para alguna de las tantas campañas de "operación Kilo" que se despliegan estos días. Me llenaré la panza de ricos manjares y deliciosos caldos (que para eso me he comprado mi cava preferido, "mi capricho navideño"). Al fin y al cabo, la sociedad en la que vivimos nos guía por un camino del que es no es fácil, aunque no imposible, salir.

Aquí os dejo esta foto, que espero sirva como ejemplo de todas aquellas luces que adornan estos días nuestras calles. Luces de bajo consumo, encendidas durante las horas justas para ahorrar lo máximo posible, que los ayuntamientos, al igual que las personas, están "mu achuchaos" y, al final sale caro tanto despliegue lumínico. Aunque, últimamente la decoración navideña, en cuanto a luces se refiere, al menos en mi pueblo, está un poco sosa y, ya no son esos grandes adornos que iban de lado a lado de la calle, ahora priman los adornos, sobre todo, los adornos instalado en lo alto de algunas farolas, quedando el cento de la calle desangelado y despoblado.

Por cierto, el texto de esa página web que os he indicado antes continúa así: "Pero no debería serlo. La época navideña existe para y por cada uno de nosotros". Y, para que lo podáis leer vosotros mismos, aquí os dejo el enlace: notodonavidad y, si de paso os animáis, podéis participar en el concurso navideño que ellos proponen. Es muy probable que yo lo haga, por lo que espero vuestros votos.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

¡Felices fiestas y próspero año nuevo!

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ISO: 200
Apertura: f/5,6
Velocidad: 1/50
Distancia focal: 50 mm

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Semana 8


Se acerca la Navidad, las luces navideñas ya se van encendiendo, Cortylandia ha empezado sus actuaciones y los mercadillos tradicionales van abriendo sus puertas. Es, por tanto, una buena oportunidad para acercarse al centro (de Madrid) y pasar allí el día.

Aprovechando la festividad de la Inmaculada y, que el día amanece completamente despejado, nos enfundamos en nuestros abrigos, nos enroscamos las bufandas al cuello y nos ponemos los gorros para no pasar ni una pizca de frío, que, en esta época, el sol ya calienta poco y, pasear durante todo el día por la calle hace mella en la temperatura corporal.

Ir en coche al centro estos días es una locura e, incluso una irresponsabilidad, porque varias calles están cortadas al tráfico, sin contar las que poco a poco han ido peatonalizando. Además, los parkings públicos se llenan con rapidez, por lo que, al final, se está más tiempo esperando a aparcar que disfrutando de la ciudad. Por lo tanto, la mejor opción es ir en tren, sobre todo ahora que hay una estación de cercanías en la misma Puerta del Sol (no voy a entrar en polémicas de si está bien o no, a mi me gusta y, además, me viene fenomenal). En definitiva, ¡más céntrico imposible!.

Como el día es largo, da tiempo a realizar muchas cosas. De la mano de un joven arquitecto madrileño y su familia, nos acercamos a un local diferente, distinto y novedoso, Tipos infames. Se encuentra en la zona de Malasaña y, es una librería en la que se pueden degustar buenos vinos o tomar un café; o si lo prefieres es una vinoteca en la que poder encontrar numerosos títulos literarios. Es un lugar que merece la pena conocer, para perderse entre sus estanterías, para tomar algo relajadamente, mientras se disfruta de una buena compañía o se navega por la red aprovechando su WiFi.

Tras tomar un café calentito, el cual se agradece enormemente, y haber actualizado la biblioteca personal con un nuevo libro y la bodega con un buen moscato, reanudamos el paseo en dirección a la Plaza Mayor. Por la zona de Malasaña, la circulación de la gente que se ve por las calles es normal y fluida, pero cuanto más se acercan nuestros pasos a nuestro destino, más complicado es caminar y avanzar. Normal, por otra parte, allí están los mayores atractivos turísticos, comerciales y navideños.

En la plaza de Callao, por ejemplo, han instalado una minipista de hielo donde los niños pueden deslizarse alegremente, mientras los padres ven desde la barrera lo bien que lo hacen y, también, lo bien que se caen. Aprovechando que mis acompañantes se detienen a observar la escena, yo me fijo en el edificio Capitol, el del anuncio luminoso de Schweppes y, me acuerdo de la idea de un amigo consistente en decorar su salón con fotos de edificios en blanco y negro. Evidentemente, no es tan bonito como el edificio Metrópolis, al inicio de la Gran Vía, pero sí es un edificio emblemático y, sobre todo, muy conocido tras la película "El día de la bestia". Como lo único que pretendo es tener una primera aproximación fotográfica del edificio, de manera que pueda evaluar si merece la pena o no volver otro día con más calma, no me entretengo mucho: un par de tomas desde un lado, un  par de tomas desde el otro y a buscar a mis compañeros, los cuales han sido absorbidos por la multitud y son difícilmente localizables, ¡si no fuera por los móviles!.

Unos metros más abajo, dirección a la Puerta del Sol, llegamos al famoso Cortylandia. ¿Cuántos años lleva este invento entreteniendo a los niños? ¿Qué niño no ha oído hablar de Cortylandia? ¿Quién no se sabe la canción o la ha tarareado alguna vez? Dichosa canción, por cierto, que ni las canciones veraniegas de Georgie Dann son tan pegadizas. Pues allí estamos, empieza la canción y a hombros los niños, no vayan a perderse ningún detalle de lo allí montado. Aunque, a decir verdad, el espectáculo de este año es muy flojo; quizás los más pequeños se vayan contentos al haber visto a unas figuritas moverse y, supuestamente, hablar, pero en realidad, el de este año es bastante cutrecillo, por decirlo suavemente. Será la crisis.

La Plaza Mayor tiene sus tradicionales puestos navideños donde se pueden encontrar todo tipo de elementos decorativos: la estrella del árbol, el pastorcillo para el belén, musgo, ... Y, también, objetos de broma, gorros, trompetillas y, demás cachivaches que de nada sirven, pero que mucho alegran la cara del chaval al que se le compra el artilugio. Como es tradición, ponemos nuestro granito de arena en favor del negocio de barrio adquiriendo unos cuernos de reno con cascabeles de los que dan buen uso nuestros pequeños vástagos.

La tarde avanza y va anocheciendo poco a poco, pero por alguna extraña razón y, como si del resultado de una ecuación matemática se tratara, cuanto menos luz solar hay en el cielo, más gente aparece por la calle. Andar se convierte en una aventura y, más si llevas niños pequeños que aún no se defienden bien andando o van en carrito. Así que, en un ataque de lucidez y sensatez, decidimos ir hacia la estación de cercanías, para tomar el tren que nos devuelve a la tranquilidad del hogar.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

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ISO: 400
Apertura: f/11
Velocidad: 1/800
Distancia focal: 24 mm

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Semana 7


Como ya conté en el anterior post, hace dos semanas estuve "vaguete" a la hora de sacar fotos y tiré de una que había hecho semanas antes. Sin embargo, esta semana ha sido todo lo contrario. He tenido la oportunidad de sacar la cámara a la calle tres días, por lo que me encuentro con material suficiente y distinto sobre el que elegir y trabajar. Los dos primeros días fueron sesiones nocturnas, nada más salir del trabajo y, el tercer día fue una sesión matutina, aprovechando un evento cultural celebrado el sábado en una fuente cercana a mi lugar de residencia.
Sí, ya sé que las fotos nocturnas son muy atractivas y llamativas, con los haces de luz de los coches al pasar, o la iluminación y el colorido de edificios y demás elementos urbanos, pero el evento de este sábado era tan curioso que no podía dejar pasar el post de esta semana sin mostrar una foto del mismo. Al fin y al cabo, los edificios no se van a mover de sitio y, puedo volver otra tarde-noche a fotografiarlos, aunque el frío sea un duro rival contra el que luchar.

El pasado sábado, una asociación local, ADOS (no sé lo que significa, lo siento), llevó a cabo la actividad "Llévame contigo", en la que quería "despertar la conciencia por el cuidado de nuestros parques y dejar un mensaje: A mí me puedes llevar a casa; aquello que tires al estanque, no". Consistía en lanzar unos cuantos patitos de goma (alrededor de 700) desde lo alto de una cascada artificial para que poco a poco fueran descendiendo hasta el lago donde plácidamente se acercarían hasta la orilla y serían adoptados por las personas que allí se encontraban.

No soy yo quién diga si el acto fue un éxito o no. Gente había, no sé si la esperada, más o menos. Lo cierto, es que pocos patitos de goma quedaron en el agua y, el que allí quedó no fue por desgana por parte de los padres o niños, sino porque se "habían refugiado" en lugares realmente inaccesibles.

Y eso que había gente bien pertrechada para la ocasión. Mientras que la mayoría iba con las manos en los bolsillos esperando que los patitos llegaran a la orilla tranquilamente, había algunos niños (o mejor dicho, sus correspondientes padres) con cubos, cazos atados al palo de la escoba e, incluso cascos de bici unidos a un largo cordel. Y, qué decir de aquellos que se mojaron, no sólo las manos, braceando para atraer al animalito hasta sus "garras", que algunas personas, mayores en su mayoría, parecían más ávidos por conseguir el botín de juguete, en alguna ocasión a costa de otros niños, que el tío Gilito por ganar un céntimo más. Al final, yo creo que todos los niños que allí asistieron, se llevaron como mínimo un patito, eso sí, también les hubo que se llevaron a casa una bolsa de la compra totalmente llena.

Si habéis pinchado en el enlace adjunto, habréis podido ver un resumen de la sesión. En cuanto a la foto de portada, unos dirán que en el resumen hay alguna mejor, otros dirán que les gusta, otros dirán que tenía que haber pasado de las fotos del sábado y haber puesto una de las sesiones nocturnas. Y, ¿yo por qué la he elegido? Porque me parece simple, pero a la vez clara, limpia, representativa, entrañable, graciosa, curiosa, tierna, bien compuesta, o no muy mal compuesta, según se mire (aquí espero las críticas y correcciones, gracias de antemano).

En varias ocasiones, leyendo foros o visitando páginas web de fotografía, he visto fotos que en un primer momento pueden ser poco llamativas por su extrema simpleza, pero posteriormente, observándolas con más detenimiento pienso, ¡joder, pues si la foto es muy buena!. Es en la simplicidad donde, también, reside la belleza y, el arte de la fotografía no podía ser menos, ¡ojo, que no digo que esta foto lo sea!, ahí queda la opinión de cada uno, ¿verdad, sr. González?.

Y, entonces, me planteo: ¿yo por qué no hago fotos así? En primer lugar, y de manera muy destacada, porque no tengo ni ... idea de fotografía y me queda un mundo por aprender y mucho que practicar. Sin embargo, no desespero (de momento) y sigo intentándolo. Así que, aquí va una primera aproximación a esa idea: foto simple y sencilla; con un centro de interés claro y conciso, teniendo los elementos justos para no agobiar (menos es casi imposible); con un punto de vista diferente, porque lo fácil habría sido elegir una foto con el mogollón de patitos en el agua; una foto en la que el principal elemento destaca por sí solo del fondo, gracias, sobre todo, a su colorido; una foto en la que la mirada y la posición del pato nos indican, imaginariamente, hacia dónde se dirige.

Pero, como quiero ser crítico conmigo mismo, seré yo quien le ponga la primera pega, aunque eso no haya sido óbice para que fuera la portada: la foto está centrada y no cumple bien la regla de los tercios, verticalmente hablando. Si el pato hubiera estado un poco más abajo, habría sido mucho mejor, pero los novatos nos damos cuenta de estas cosas a posteriori, cuando vemos las imágenes en el PC y ya no se puede repetir la toma. ¿Podría haberla recortado por abajo, sí, pero quiero mostrarlo todo, lo "bueno" y lo malo, para que seáis vosotros los que me aconsejéis y me ayudéis a mejorar.

Y, para terminar la jornada lúdico-festiva-cultural, y con los bolsillos llenos de patos, 7 nos llevamos finalmente a casa, qué mejor que celebrarlo, junto a unos amigos, degustando un buen vino, concretamente un moscato piamontés, fresco, sabroso y delicioso. No, de esta parte no hay fotos, lo siento, porque alcohol y fotografía no se deben llevar bien y la cámara ya estaba en su estuche descansando: o la copa o la cámara y, ahí, la copa gana.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

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ISO: 200
Apertura: f/5,6
Velocidad: 1/400
Distancia focal: 300 mm

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Semana 6


No, esta no es una foto impresionante. No, esta no es una foto que llame la atención. No, esta no es una foto destacable. No, esta no es una buena foto, técnicamente hablando. Pero, esta foto quiere ser informativa, Pero, esta foto quiere ser reivindicativa. Pero, esta foto quiere ser de protesta. Pero, esta foto quiere ser un grito de indignación (ahora que esa palabra está tan de moda). Pero, esta foto quiere ser una forma de apoyo a todo el colectivo de la ducación pública.
He de reconocer que, esta semana he estado un poco vago, fotográficamente hablando, porque no he salido ningún día con la cámara, situación que espero que no se convierta en una costumbre. La foto que estáis viendo, es la que tenía pensado poner en el post de la semana pasada, pero con la "Kdd fotográfica" en Madrid Río, no tuve más remedio (sarna con gusto no pica, dice el refrán) que retrasarla una semana. Podría haber vuelto para hacerla de nuevo, pero no habría podido captar el momento que véis aquí.

La imagen que encabeza esta entrada corresponde a la verja de un instituto de educación secundaria de una población madrileña. No es la única pancarta de protesta que tiene; a su lado hay tres o cuatro más. Ni tampoco es el único centro educativo con mensajes similares, aunque en algunos que conozco se hayan retirado ¿sospechosamente?.

Pero mientras otras pancartas se mantienen en su sitio, porque están bien sujetas o porque las recolocan de vez en cuando, ésta, con el paso del tiempo, se ha ido descolgando, hasta quedar hecha un gurruño, ilegible y a punto de caer por completo al suelo. Quizás por ese motivo me llamó la atención esta escena, porque después de tantas semanas de reivindicación y de protesta por parte, sobre todo, de los profesores, el viento, la lluvia y demás inclemencias del tiempo habían ido minando poco a poco el agarre de la pancarta, hasta llegar a ese momento en el que ya nadie, a lo mejor por costumbre, se fijaba en dichas pancartas, ni en qué situación estaban, ni en qué tenían escrito.

Y, viendo cómo, día a día, nadie, quizás por dejadez o desidia, arreglaba la situación, pensé en tomar esta foto. ¿Mis motivos? Podría ser como protesta ante la situación de una pancarta a la que nadie ya presta atención. Podría ser como protesta ante la situación de una educación pública cada vez más infravalorada y más deteriorada (o al menos eso están intentando desde las administraciones públicas). Podría ser como apoyo al colectivo educativo para sumarme de esta forma a sus demandas  y peticiones. Podría ser como empujón al centro educativo para que recolocara la pancarta y no decayera en sus acciones

Y mientras escribo este post, voy recibiendo diversos correos del APA del colegio de mi hijo informando acerca de cómo se encuentra la educación pública en esta comunidad autónoma y, qué se está haciendo por cada una de las partea para intentar "solucionarlo";  sobre la nueva huelga que mañana, día 29 de noviembre, van a volver a convocar los profesores de la enseñanza pública, etc., etc.

Y hablando de huelgas en la educación. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en cómo se viven estas jornadas cuando eres un chaval y cuando eres padre? Pues yo, hasta este año, no, para qué os voy a engañar.

Cuando eres un chaval y se convoca una huelga de profesores, el alumno es una persona contenta y feliz, con una sonrisa en la cara porque, al fin y al cabo, es un día que sin clase, y no le importa el motivo de dicha huelga, sea justa o no: no hay clase ¡y punto!. Que protestan los profesores, pues que protesten.

Cuando uno es padre (refiriéndome tanto a la madre como al padre) y se convoca una huelga de profesores, de contento y feliz nada de nada. Porque, quien más quien menos, tiene sus obligaciones diarias y encontrarse con los hijos en casa en un día laborable, puede suponer un trastorno. Pero no sólo eso, ya que este supuesto es el más banal de todos los que se pueden presentar.

Cuando se convoca una huelga es porque existe un motivo de intranquilidad o queja por parte del colectivo que la lleva a cabo. Y en este caso, te planteas por qué los profesores de los centros públicos a los que llevas a tus hijos están haciendo huelga. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué protestan con lo "bien que viven" y todas las vacaciones y días libres de los que disfrutan? Es en ese momento, en el que empiezas a leer un poquito de aquí y un poquito de allá cuando te das cuenta que los profesores trabajan más de lo que pensamos o quieren hacernos ver y, que dedican muchas horas y esfuerzo (incluso horas libres que podrían dedicar a su familia) en intentar enseñar, educar y preocuparse por nuestros hijos.

Y cuanto más lees, escuchas y te cuentan, más te enagenas, más te cabreas, más te encabronas, perdón por la expresión, pero es así. Porque tu (yo) que has estudiado en un colegio, instituto y/o universidad públicos, que siempre has confiado en la educación pública, ves como poco a poco se van produciendo una serie de acontecimientos cuyo fin es desprestigiarla, devaluarla, menospreciarla, restarle importancia y calidad. Y, todo en beneficio de una educación privada, la cual debería ser un suplemento, una opción más, pero nunca un sustituto o casi una "obligatoriedad social", que es hacia donde parece que nos quieren llevar, porque hoy en día, y cada vez más, si tu hijo estudia en un colegio público parece que es menos que otro que estudia en uno privado (vivido en primera persona, no creáis que hablo por hablar).

Habrá que seguir luchando, cada uno con sus medios, por intentar que nuestros hijos tengan, disfruten y reciban lo que merecen y con la calidad que merecen. Habrá que seguir luchando no solo por la educación pública, sino también por la sanidad pública, por la gestión pública del agua, ... porque de no ser así, en unos años no nos quedará nada y, una vez que te lo quitan, es imposible de recuperar.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd. Un par de días después de sacar esta foto, la pancarta fue colocada correctamente, ¿casualidad?.

Raúl, si has llegado hasta aquí espero que no estés muy molesto, a pesar de haber escrito un poco contra tu "pan de cada día".

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ISO: 800
Apertura: f/8
Velocidad: 1/2000
Distancia focal: 48 mm

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Semana 5


Antes de empezar, quisiera comentar que esta semana, como novedad, he añadido un enlace para ver no sólo la foto que encabeza el artículo, sino una selección de las que hice en el proceso para el blog de esta semana. Quizás sea una idea que vuelva a repetir en las siguientes semanas, aunque dependerá mucho del motivo fotografiado.

Al igual que hacían Tip y Coll una semana tras otra, yo tampoco voy a hablar del gobierno. Sí, ya sé que lo había dicho y, de hecho, tenía la foto preparada desde el inicio de la semana pasada. Pero el sábado quedé con unos compañeros de un curso de fotografía por la zona de Madrid Río y no podía desaprovechar las fotos de esa Kdd (¡buff, qué mal llevo estas abreviaturas modernas!).

Dicha quedada fue en el Paseo del Manzanares, o como también se le conoce, Madrid Río. Ésta es una nueva zona verde desarrollada en Madrid capital a partir del soterramiento de M-30, a lo largo del cauce del río Manzanares. Obra polémica donde las haya: unos dirán que la circulación ha mejorado y que el parque ha sido un desahogo para la zona; otros dirán que la obra ha sido un despilfarro que tendrá hipotecados a los hijos de los hijos de los hijos … Pero ya he comentado que no iba a hablar de política y menos hoy, después de las generales de ayer; para eso hay muchos contertulios más listos que yo.

Para los que pudimos asistir, fueron tres horas muy agradables porque aprovechamos para conocernos, charlar de todo un poco, fotografiar con calma, comentar las fotos realizadas, e incluso aprender, o intentar aprender, técnicas nuevas, gracias Elkin. La zona de acción por la que nos movimos fue entre el Puente de Toledo y el Puente de Arganzuela. Poca distancia en metros, pero suficiente para sacar fotografías muy buenas (y no me refiero a las mías, que mis compañeros hicieron algunas geniales).

Desde el punto de partida, fuimos caminando pausadamente hasta el puente de la Arganzuela, donde desenfundamos las cámaras (a ver si la próxima vez vienen más nikonistas, jejeje) y empezamos a fotografiar dicho puente y todos aquellos aspectos del mismo que nos parecían interesantes. Pero en realidad, lo que todos estábamos esperando era que el sol se desapareciera, y no precisamente por el efecto de las nubes, las cuales se portaron muy bien y no descargaron ese agua que se había predicho. Y entre las seis y media y las siete, nuestros deseos se cumplieron.

El puente de la Arganzuela con luz natural es interesante, pero fotográficamente hablando, al menos en mi opinión, quizás pierde interés, pero cuando llega la hora azul y las luces se encienden, dicho puente adquiere un protagonismo especial, que le hace muy atractivo. Y de repente, ¡trípodes fuera!, el grupo de personas que iban con cámara al cuello, se convierten en un grupo de seres que medio agachados miran por el objetivo de una cámara apoyada en un trípode, no se ven más que patas y piernas a la entrada del puente.

¡Eh, mirad esos chorros iluminados de azul!. Allí que nos vamos y, cargamos con todo el equipo al hombro, cual militares desfilando hacia el nuevo punto; una vez allí, volvemos a desplegar todo el material. Y entre foto y foto, entre sitio y sitio, vamos viendo lo que el compañero ha conseguido y queremos aprenderlo, queremos saber cómo lo ha conseguido, queremos practicarlo.

La tarde avanza y volvemos al Puente de Toledo con sus arcos iluminados con luces anaranjadas, más fotos y poco a poco el grupo se va rompiendo y se va haciendo cada vez más pequeño.

La despedida se hace con la alegría de haber pasado un rato muy bueno y con la idea de poder repetir en otra zona, otro día y con nuevas ideas. ¡Hasta la próxima, chic@s!

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd. Hoy he comprado un trípode en condiciones.

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ISO: 100
Apertura: f/9
Velocidad: 1/13
Distancia focal: 32 mm
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Semana 4


Como diría Gomaespuma: ¡Enhorabuena a los premiados!, que, por lo que ha llegado hasta mis oídos, ya que yo no uso de estas cosas y por lo tanto poco me preocupo por ellas, viven por tierras valencianas o, aún no siendo de por allí, han tenido la fortuna de comprar el número de la fortuna a su paso por Valencia. Por lo que me ha ido contando la gente, parece que el reclamo de este premio ha sido todo un éxito para la organización nacional de ciegos, ya que las colas para comprar un cupón han sido largas y los billetes se han agotado en muchos kioskos, ¿será por la crisis?. Y eso que ganarlo es realmente complicado, porque ¿cuál es la probabilidad de que salga tu número en el sorteo de la ONCE?. En realidad, la respuesta a esta pregunta dejaré que la respondan Aitor, Julio, Juamba y Niky, ellos saben muy bien por qué.

Aunque, pensándolo bien, afortunados deberíamos sentirnos todos, porque si hiciéramos caso a futurólogos, numerólogos y demás visionarios, el 11 del 11 del 11 a las 11 y 11 llegaría el fin del mundo: ¡EL APOCALIPSIS VA A LLEGAR!, ¿o era el mineralismo?, bueno, algo iba a llegar. Pero “¡va a ser que no!”, en esta ocasión había debido fallar el mecanismo de autodestrucción mundial. Quizás haya sido porque el 11 del 11 del 11, en realidad, no es una fecha capicúa, lo sería si hiciéramos trampas y nos quedáramos con los dígitos del año que interesan, pero si escribiéramos el año completo. 11/11/2011, de capicúa “ná de ná”, como diría un castizo.

Por lo tanto, no nos queda más remedio que esperar a la próxima fecha curiosa para volver a oír las mismas leyendas, profecías y/o estupideces. Pero no os preocupéis, no habrá que esperar mucho para tan magno evento, dentro de poquito más tres meses volvemos a las andadas. ¡Temblad, temblad, malditos!. ¿No os habíais dado cuenta? El 21 del 2 del 12, que escribiéndola de forma completa queda así: 21/02/2012, un poco más capicúa sí que es, o al menos a mí sí que me lo parece.

Pero no he puesto esta fotografía únicamente por el sorteo de la ONCE que, como ya he dicho antes, a mi ni me va ni me viene, porque no juego. Resulta que, el mismísimo día del apocalipsis, el 11 del 11 del 11, cumplía yo 20 años con el carnet de conducir; venga todos a echar cuentas de lo joven que soy (o no). ¡20 añazos, 20! que se dice pronto y, sin multas (bueno, dos de aparcamiento por no poner el dichoso ticket) y sin golpes ... ¿para qué habré escrito esto? ¡A ver si mañana la lío por bocazas!. Y no, no soy al volante como el conductor de la película "Paseando a Miss Daisy", aunque tampoco soy un Alonso de todo a 100, todo sea dicho.

En un principio, no me había percatado de lo curioso de la fecha, pero al empezar a ver los kioskos de la ONCE con el anuncio del sorteo, me di cuenta de la coincidencia y fue cuando decidí hacer esta foto. Sin embargo, siempre que me cruzaba con uno de estos kioskos no llevaba la cámara y cuando la llevaba encima nunca iba por sitios donde estuvieran ellos. Pues nada, tendría que buscar otra fotografía para esta semana. Pero, ¡mira tu por dónde!, que el sábado paseando por los madriles y con la cámara al hombro, pasé al lado de uno, así que saqué la cámara y me puse a disparar: desde aquí, desde allá, más cerca, más lejos, … No iba a desaprovechar la oportunidad, ¿verdad?. Este kiosko (desconozco si el resto tienen las mismas prestaciones) tenía un cartel luminoso en el que se iban mostrando diferentes mensajes, entre ellos el que veis en la imagen y, me pareció una buena elección optar por el momento en el que aparecía la palabra ¡ENHORABUENA!, que de bien nacidos es ser agradecido, ¿no?.

Ni es una imagen impactante, ni mucho menos buena (eso ni de lejos), incluso las otras tres anteriores me gustan más, pero con toda la coincidencia que la rodeaba no podía dejarla pasar.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd: Cómo decían los geniales Luís Sánchez Polack y José Luís Coll: “la próxima semana hablaremos del gobierno”. Bueno, no concretamente del gobierno, que tras las elecciones del día 20, ya habrá "cienes y cienes de politicólogos" que se devanen los sesos analizando e intentando explicar el por qué de los resultados de las mismas. Fotografíaré y hablaré de un tema relacionado con ...

Datos EXIF
ISO: 200
Apertura: f/5
Velocidad: 1/60
Distancia focal: 40 mm 
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Semana 3


Hay una canción (no me preguntéis por el autor, ni por el cantante, porque ni me gusta ni lo sé) que dice algo así como:

"El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó ..."

Sin embargo, por algún oculto motivo de mi cerebro que prefiero no conocer, cuando me viene a la cabeza esta canción (asunto ya preocupante de por sí), la canto con la palabra otoño, y no con la palabra verano: será por la época; será porque este año el otoño se ha retrasado casi un mes y medio, teniendo un veranillo de San Miguel excesivamente largo y, ya tenía ganas de que llegara, será porque ..., quién sabe.

¡Qué bien, salgo a la calle en manga corta a mitad de octubre!, pensaban, pensábamos, muchos, pero cada cosa tiene su tiempo y, estamos en un clima con cuatro estaciones (que nadie se olvide), aunque cada vez nos acerquemos peligrosamente a únicamente dos: invierno y verano. En otoño, frío y lluvias, es lo que debe ser.

¡Vaaaaaale!, la lluvia puede ser un tormento, más si se quiere realizar alguna actividad al aire libre (la fotografía, por ejemplo), lo sé, pero, todos, sin excepciones, debemos reconocer que es muy necesaria. Estábamos llegando a niveles preocupantes de contaminación, en Madrid, por ejemplo, ya casi no teníamos cielo, sólo una "boina" de polución que nos lo ocultaba. Los pantanos no hacían más que perder agua y, luego llegarían los cortes, las prohibiciones, etc. Por eso, he agradecido las lluvias otoñales de estos días, incluso cuando andando de vuelta a casa me han caído en mitad de una calle sin lugares en los que refugiarme. Pero, sin olvidarnos de esos lugares donde la desgracia, causada por las intensas precipitaciones recibidas, ha hecho acto de aparición, necesitamos un otoño de verdad, con su fresco o frío, su lluvia y, nieve en las montañas, para que se llenen los pantanos, se riegen los campos, se regenere la vegetación.

Por otra parte, dejando ya el tema ecológico (que alguno ya me habrá crucificado), considero que el otoño es una buena época para la fotografía, no sólo por las tonalidades ocres de los árboles, sino también porque la luz ya no es tan fuerte ni directa como en semanas anteriores, lo cual es un punto a favor, puesto que, en contra de lo que se piensa cuando no se sabe nada de fotografía, hacer fotos a las 12 del mediodía en verano, o similar, es la peor situación posible, dado que sólo se conseguirán zonas de la imagen muy iluminadas (incluso demasiado, es decir, sobreexposición) y otras muy oscuras (subexposición).

Esos tonos ocres, que nos dan las hojas de los árboles caducifolios estos días, son muy atrayentes para las artes pictóricas y fotográficas, entre otras muchas, de ahí que al pensar en una foto que representara la entrada real de esta estación, buscara por el suelo hojas caídas que el viento ha ido arrancando de sus ramas.

Como dice Extremoduro en su canción "Tango suicida" (esta sí que me la sé): 

"Junto a las hojas que el otoño vino a derribar
me deje llevar… me deje llevar."

Y me dejé llevar, paso a paso, calle a calle, parque a parque, sin saber claramente qué estaba buscando: quizás una hoja solitaria sin nada alrededor; quizás un montón de hojas secas llevadas hasta un refugio de una calle; quizás un charco con sus hojas desperdigadas sin orden ni concierto; o, quizás un conjunto de hojas, más o menos, iguales y algo diferente que rompiera ese homogeneidad.

Y, encontré esta foto. Un conjunto de hojas de roble (o similar, que de botánica no tengo ni idea y es el primer árbol que he encontrado en Internet con una hoja parecida) y otra hoja con un color y una forma distintos, como si un "extraño" se hubiera colado en su fiesta de hojas caídas; otra hoja que el aire ha llevado, sin oposición alguna, hasta un lugar donde no se la esperaba y se ha quedado esperando a que, de nuevo, el viento la cambiara de emplazamiento, rompiendo la singularidad del momento.

Es una de tantas visiones curiosas que el otoño le ofrece a ese espectador que pasea, deambula, observa las calles, resguardado dentro de su gabán, mientras el fresco aire otoñal le va enrojeciendo poco a poco las mejillas y la nariz.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Datos EXIF
ISO: 800  
Apertura: f/7,1
Velocidad: 1/160
Distancia focal: 22 mm 
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Semana 2


Poder disfrutar del sol de otoño es una delicia, una gozada. Es ese sol que ya no calienta como unas semanas antes, pero que gusta recibirlo en la cara, ese sol que padece de timidez y le cuesta hacerse ver, es ese sol que se hace de rogar reduciendo día a día sus horas de visita. Y, aunque cada vez es un sol menos frecuente, porque los otoños ya no son tan melancólicos como antes, hay que aprovechar esos ratos todo lo que se pueda.

Por eso, este fin de semana, muchas ciudades han tenido sus calles plagadas de gente paseando, charlando, "turisteando", jugando, ... y, como no, tapeando. En Madriz (así, en plan castizo), entre otros muchos eventos, se celebraban dos actividades "tapísticas": la I Feria del Jamón Ibérico, en la plaza Mayor y; "Tapapiés", distintos bares del barrio de Lavapiés que ofrecían cada uno de ellos una tapa variada, al módico precio de 1€ cada una. ¿Dónde acudir? Delicada decisión: jamón ibérico - "tapas raras", "tapas raras" - jamón ibérico. ¡Venga, pues a Lavapiés!, que la plaza Mayor está más que vista, mientras que Lavapiés hace mucho que no lo pisamos y, además será más fácil reunirnos todos allí, ahora que cada uno vivimos en una punta.
Lavapiés, para el que no lo sepa, que alguno habrá, es un barrio de Madrid conocido, principalmente, por la variedad cultural y racial que existe en sus calles, lo que le aporta una singularidad y un valor especial a la zona. Y, como no podía ser de otra forma, esa diversidad también se refleja en los bares y, por lo tanto, en las tapas que ofrecen: argelinas, chilenas, japonesas, tailandesas, ..., gallegas, vascas, canarias, ...

Y, como el sábado el sol decidió aparcar su timidez, se pudo ir de bar en bar caminando con sosiego y, degustando algunas de esas tapas en la propia calle (todas era imposible, ¡incluso para mi!), sentados en una terraza, recogiendo esos rayos de sol que se filtraban entre los edificios.

Y, ahí surgió esta foto. Un niño acompaña a sus padres que están con amigos tapeando por Lavapiés. Sentado en su carro, juega con un móvil, moviendo su dedo por la pantalla mientras resuelve puzzles o colorea dibujos. Cerca de él, otro niño, un poco más mayor, juega en el suelo él sólo a las chapas; tiene un montón y, de vez en cuando, debe recuperarlas porque sin querer las da una patada. De repente, ve al primer niño e, invadido por la curiosidad, se acerca a él, sin molestar, con cautela, sin pedir jugar, sólo observar, como quien evalúa desde fuera una partida de ajedrez. Así se pasan un buen rato, sólo roto por los instantes en los que hay que recuperar las chapas que alguien sin querer ha pateado y, definitivamente, cuando los padres acaban sus tapas y deciden mudarse al siguiente bar.

No se han hecho amigos, casi ni se han mirado a la cara el uno al otro y, al alejarse ninguno de ellos recordará como era el niño que tenía a su lado, pero ese momento de convivencia, en la que no surgió el instinto de proteger su juguete o de desear el ajeno (escena habitual en un parque infantil), me pareció agradable y tierna por su sencillez y por el saber estar de ambos chavales, respetándose el uno al otro y sabiendo cuál era el papel de cada uno; estando y dejando estar.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Datos EXIF
ISO: 200
Apertura: f/4,8
Velocidad: 1/50
Distancia focal: 38 mm 

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Semana 1


Bueno, aquí estoy. Ya era hora de empezar. En realidad, quería haber subido la primera foto hace unos días, pero no siempre se puede hacer lo que uno quiere en cada momento.

¿Y qué estoy viendo? Pues es la "entrada" a la Gran Vía madrileña. En realidad, y como todos habéis supuesto, es una maqueta, que se encuentra al inicio de la Gran Vía. En ella están representados todos los edificios emblemáticos que la escoltan en su recorrido desde su inicio, con el edificio Metrópolis (que es el que se encuentra en primer plano a la izquierda), hasta su final en Plaza de España, con la torre de Madrid.
¿Por qué esta foto como primera del blog? Os cuento la historia. Un amigo mío, me comentó que, quería decorar su salón con fotos en blanco y negro de edificios y, el edificio Metrópolis le gustaba mucho. Así que, ni corto ni perezoso, me eché la cámara al hombro y allí que me fui. Empecé fotografiándolo desde lejos (casi la desde la Puerta de Alcalá), incluso desde la octava planta del Palacio de Correos o nuevo Ayuntamiento de Madrid y, poco a poco, me fui acercando, hasta que me encontré a los pies de él. Y allí estaba esta maqueta, en ese triangulito que podéis ver en la parte inferior de la foto. Le saqué un par de fotos, simplemente por curiosidad y por romper un poco con el proceso que estaba llevando hasta el momento, como un pequeño descanso, dejando de lado al Metrópolis por unos instantes, como si de un turista que fotografía todo lo que le rodea me tratase.

Pero al llegar a casa y ver lo que había estado haciendo horas antes, vi la segunda de esas dos fotos (similar a esta) y, en seguida pensé en ella como primera fotografía de este blog.

Me gustó el simbolismo que había logrado con la poca profundidad de campo (el desenfoque del fondo de la foto). Era como si miraras a lo lejos de la propia Gran Vía y la vista se perdiera entre sus edificios, sus peatones y sus coches. Era como entrar en su territorio, sin saber ni imaginarse lo que podías encontrar tras cada paso.

Pero, claro, no podía ser tan fácil y, naturalmente, esa foto que me había gustado no era perfecta (ni esta que os muestro, pero más no puedo hacer), estaba cortada perdiendo la mitad del edificio derecho. Así que, el sábado siguiente y, aprovechando un curso que estaba haciendo por la zona, me levanté temprano y allí que volví. Unas fotos más al Metrópolis (ya que estaba allí, no iba a desaprovechar la oportunidad) y varias a esta maqueta. ¡Ya lo tenía!, sólo era cuestión tiempo el elegir una de las que había estado haciendo, pero ..., siempre hay un pero, en la clase de ese día (curso de fotografía, para el que no lo supiera) nos hablaron de la composición fotográfica y, un punto tras otro, iba casi tirando por tierra lo que había estado haciendo unas horas antes. No tenía más remedio que volver al día siguiente. Y así lo hice. Volví a madrugar (esta vez un poquito menos) y con los errores del día anterior en la cabeza y nuevas ideas de encuadre, volví a mi punto de partida. Tras unas 10 fotos, salió la que aquí estáis viendo. No es perfecta, ya lo sé. Habrá gente a la que no le guste y otra mucha que le vea mil fallos, pero conseguí lograr lo que pretendía, una entrada a la calle nítida, un fondo difuminado y los verdaderos edificios, detrás, dando fe de la realidad.

Espero que esta foto represente, también, el inicio del post y, no que por el contrario, se vaya perdiendo en el tiempo o en la lejanía. 
  
Si os ha gustado (aunque sea un poquito), espero veros la semana que viene. Y si no ha sido así, también os espero, que nunca se sabe cuándo podré acertar con vuestros gustos.

Muchas gracias a todos y hasta la semana que viene.

Pd.- De entre las casi 100 fotos que le he sacado al edificio Metrópolis, creo que alguna puede quedar bien en blanco y negro, pero no doy por finalizado este tema todavía.

Por cierto, un detalle muy importante que se me pasó el otro día. Aunque no lo parezca o no os acordéis, este es un blog de fotografía, así que pondré al final de cada entrada los datos EXIF de la foto de la semana.

ISO: 200
Apertura: f/20
Velocidad: 1/40
Distancia focal: 50 mm


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52 semanas, 52 fotos

"52 semanas, 52 fotos" es una idea, un proyecto, una locura, llámalo como quieras, que evidentemente no ha surgido de mi (que no doy para tanto, jejeje), sino que la he tomado prestada de gente que, como a mi, le gusta la fotografía y no quiere dejar su cámara (en mi caso ni eso, ya que yo uso la que le regalé a mi mujer) olvidada en un armario, a la vez que quiere seguir aprendiendo y mejorando.

Podría haber empezado otro tipo de proyectos: una foto al día (tampoco hay que pasarse), gente que me rodea (alguno no querría salir en las fotos y en seguida me quedaría sin gente), mis alrededores, etc., en fin, que podría haber optado por otro tipo de iniciativas, pero esta es la que me ha parecido más asequible y atrayente, a la vez puede englobar algunas de las otras opciones.

En definitiva, esta es mi proposición: una foto a la semana, una foto distinta, una foto diferente, una foto nueva, una foto más, pero sin ser una más por el hecho de tener que hacerla porque sí; intentaré que sea una foto más que diga, que exprese, que represente.

Y, ni que decir tiene que, vuestra ayuda y colaboración siempre será bienvenida y agradecida, porque aunque las fotos las dispara un único dedo, las fotos pueden ser de (o para) varias personas a la vez, pueden pertenecer a varias personas a la vez. Ideas, compañía, ayuda, modelos, ánimos, críticas constructivas (¿destructivas también?, pues si) para plantear la foto de manera distinta, cualquier cosa que se os ocurra, cualquier petición que tengáis será bienvenida y tenida en cuenta, aunque, ya os lo advierto, no todo será posible de llevar a cabo, y menos sabiendo cómo es mi capacidad fotográfica actual, pero os prometo que me lo plantearé e intentaré hacer.

Empecemos, bueno, en breve, que la foto de esta semana todavía la tengo que seleccionar.

Perdido en la fotografía

"Perdido en la fotografía" es mi nuevo proyecto personal en este mundo del internete, sin contar con mi trabajo profesional diario, claro está.

Y, como me queda una pizca de educación, lo primero es dar la bienvenida a todo aquel que por aquí se acerca y, se pierde un rato. Bienvenido, bien hallado, gracias por acercarte por aquí, por emplear un poco de tu tiempo, libre o no tan libre, en leer estas letras y ver estas fotos que aquí te voy a proponer y a mostrar.

Hasta ahora no había abordado el mundo de los blogs y, no se si es el momento adecuado o no, pero sí sé que ahora me apetece hacerlo. Todos los blogs tienen una finalidad, porque sino, para qué se escriben, ¿verdad?. Entonces, ¿cuál es el fin de este blog? Fotográfico, principalmente, fotográfico. Y, ¿por qué lo hago? Muy sencillo, para tener otro cauce por el que seguir enganchado a este mundo tan amplio y apasionante.; para tener una excusa que me "obligue" a realizar fotografías y enseñarlas, de manera que la gente (vosotros) opine sobre ellas, para bien o para mal, que todo tipo de comentarios agradeceré y de todos aprenderé, siempre que se hagan desde el respeto, que para malos rollos ya hay otros foros. Para abordar un proyecto e ir mostrando aquí su evolución, su desarrollo, poco a poco, sin prisa pero sin pausa; y luego otro; y luego, ¡buff, luego quién sabe!.

Espero que sea un proyecto duradero, porque si no lo es, significará o bien que me he cansado de publicar más cosas (malo), o que me he cansado de hacer fotos (malo, malo). Sí, ya lo sé, no es la primera vez que abordo una web propia o algo similar. Julio, un amigo mío, lo escribió hace varios años, cuando en una humorística reseña (¿o era más real que humorística?) de cada uno de los componentes del equipo de fútbol sala en el que jugábamos, decía sobre mí: "Organizado y meticuloso; lo mismo se crea una base de datos con el número de veces que respira cada día que se pone a crear páginasweb de las que luego poder arrepentirse." Arrepentirme no tanto, pero alguna se ha quedado en el camino antes de empezar y, otras en el mismo camino a medio terminar (un claro ejemplo es la web de viajes "Equipo Comanchi"). De todas formas, ¿cuántas cosas son eternas?. Pues eso mismo digo yo.

Mi última _________ (aventura, locura, chorrada, iniciativa, ..., cada uno que ponga la palabra que prefiera) es esta galería, donde voy subiendo aquellas fotografías que me parecen mejores, originales, o simplemente, me gustan más. Procuraré seguir teniéndola actualizada, porque la idea de este blog es distinta.

Espero y deseo que disfrutéis de las fotos y si no es así, lo siento y hasta la próxima (¿foto?).

Y ahora, voy a por el blog ...